El presidente estadounidense sostiene de forma categórica que el reciente acuerdo garantiza que Teherán «jamás poseerá armas nucleares» y niega compromisos económicos con Washington.
EVIAN.– Apenas dos días después de la firma «electrónica» del nuevo acuerdo de paz, Donald Trump reanudó sus tensiones dialécticas con Irán. Durante su participación en la cumbre del G-7 en Evian, Francia, previo a una importante reunión con representantes de las monarquías y países del Golfo para discutir la situación en Oriente Próximo, el presidente de Estados Unidos emitió una clara advertencia: «Si Irán intenta adquirir armas nucleares, desatará un infierno».
Trump enfatizó con determinación que lo crucial es impedir que Irán obtenga armamento nuclear, refiriéndose al «memorándum de entendimiento» firmado el domingo anterior. Añadió que cualquier incumplimiento por parte de Teherán acarreará «graves consecuencias». También destacó una distancia clara con gobiernos anteriores, asegurando que su administración «no está obligada a realizar inversiones en Irán», diferenciándose de la política promovida por el expresidente Obama.
Un texto preliminar y breve
Estas declaraciones se alinean con los comentarios del vicepresidente JD Vance, quien reconoció públicamente que el acuerdo actual es «un documento básico de solo página y media». Indicó que el contenido completo se dará a conocer probablemente antes de la firma oficial prevista para este viernes en Suiza.
El encuentro formal será en el complejo de Bürgenstock, cerca de Lausana, donde comenzarán también las negociaciones técnicas para definir los detalles del compromiso.
A pesar de las dudas provocadas por la brevedad del documento, las autoridades iraníes ya han observado acciones concretas. Makid Takht-Ravanchin, viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, confirmó que el Pentágono suspendió restricciones navales, señalando que «el bloqueo portuario se levantó antes de la firma oficial».
El memorándum contiene 14 puntos clave, pero deja pendientes aspectos sensibles del programa nuclear y del enriquecimiento de uranio para próximas discusiones que podrían prolongarse 60 días. Vance aclaró que uno de los acuerdos incluye la colaboración de EE. UU. y la Agencia Internacional de la Energía Atómica para eliminar las reservas de uranio altamente enriquecido.
Desafíos en Ormuz y la situación en Líbano
Un tema complejo es el Estrecho de Ormuz, vital para el comercio petrolero. El vicepresidente Vance expresó la esperanza de que Irán no cobre peajes a los buques comerciales cuando se reabra totalmente este viernes. «Esperamos que el paso se restablezca sin peajes duraderos; estas serán cuestiones a tratar en las negociaciones técnicas», afirmó, añadiendo que participará en la firma en Suiza con el mediador iraquí Mohamed Bagher Galibaf.
Abbas Araghchi, ministro de Asuntos Exteriores de Irán, destacó la importancia regional del acuerdo, resaltando que el fin inmediato de la intervención militar es una prioridad. Señaló que uno de los aspectos más relevantes es «el anuncio del cese total y definitivo en todos los frentes, incluyendo Líbano», en referencia a la ofensiva de Israel contra Hizbulá.
Trump también hizo alusión a la necesidad de resolver el conflicto en Líbano durante su exposición previa a una reunión con los países del Golfo. Sugerió que Israel delegue a Siria el control sobre Hizbulá, señalando: «Demasiadas personas están perdiendo la vida», en una crítica implícita a la estrategia del primer ministro israelí Netanyahu.
La reacción internacional es cautelosa. Desde la cumbre del G-7, el primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró que Reino Unido asumirá un rol clave para garantizar la pronta reanudación libre del tránsito comercial por el Estrecho de Ormuz.



