Las declaraciones de David Sánchez, Begoña Gómez y la imputación de Zapatero sitúan a Moncloa frente a un Comité Federal cargado de tensión.
MADRID. — El Ejecutivo de Pedro Sánchez afronta un periodo especialmente complicado en los tribunales. En tan solo tres semanas, tres personas cercanas al presidente deberán declarar en causas de gran importancia. Estas comparecencias judiciales, que comienzan de manera inmediata, representan una seria amenaza para una legislatura ya con signos de fragilidad y sumen al Partido Socialista en una situación de marcada preocupación interna.
La cadena de citaciones judiciales coloca al Gobierno en una posición inédita de vulnerabilidad, mientras el presidente busca refugiarse en su agenda internacional para enfrentar la situación. Así, el calendario judicial se convierte en un factor fundamental de inestabilidad política en el país.
Tres fechas decisivas en menos de un mes
Las comparecencias ante la justicia se desarrollan con una creciente tensión que alcanzará su punto más álgido a mediados de junio:
- David Sánchez (Hermano del presidente): Inicia la ronda de declaraciones en Badajoz, donde responderá por las investigaciones en curso.
- Begoña Gómez (Esposa del presidente): Está citada para el 9 de junio a una audiencia preliminar con el juez Juan Carlos Peinado.
- José Luis Rodríguez Zapatero (Expresidente del Gobierno): Es la comparecencia más relevante del mes. Tras haberse aplazado la cita inicial prevista para el 2 de junio debido al extenso volumen de información del sumario del ‘caso Plus Ultra’, la Audiencia Nacional ha reprogramado su declaración para los días 17 y 18 de junio.
La UDEF investiga si el expresidente empleó su domicilio personal como base para emitir instrucciones dentro de la supuesta trama corrupta; un punto que el entorno de Zapatero califica como «una simple conjetura» y «sin fundamento».
Un partido dividido: de la defensa a la preocupación por su futuro
La imputación de Zapatero, considerada una figura clave del PSOE en años recientes, ha generado un profundo impacto dentro del partido. En público, el PSOE muestra una evidente dualidad. Por un lado, líderes como el president de la Generalitat, Salvador Illa, y el portavoz parlamentario, Patxi López, defienden la presunción de inocencia del expresidente y critican que la oposición «prejuzgue con excesiva rapidez».
Por otro lado, miembros críticos demandan acciones contundentes. El expresidente Felipe González y el líder castellano-manchego Emiliano García-Page encabezan la postura que propone adelantar los comicios o presentar una moción de confianza, alertando que el PSOE atraviesa «el momento de mayor vulnerabilidad desde la instauración de la democracia». Esta división se hizo patente cuando el secretario de Comunicación del PSOE andaluz, Fernando López Gil, reconoció que los militantes se sienten «profundamente afectados y desmoralizados».
Escenario tenso en el Comité Federal del 27 de junio
Hasta el momento, la dirección en Ferraz y Moncloa mantienen un discreto silencio, alegando que no emitirán valoraciones hasta revisar el extenso sumario. No obstante, entre los dirigentes locales predomina el desaliento, conscientes de que, más allá del proceso penal, el perjuicio a la imagen del partido es ya considerable.
Este desgaste culminará el próximo 27 de junio con la celebración del Comité Federal del PSOE. Inicialmente convocado para analizar los resultados de las elecciones autonómicas y preparar las próximas candidaturas, ahora se vislumbra como una reunión cargada de tensión en la que Pedro Sánchez tendrá que rendir cuentas ante un partido sometido a la incertidumbre y preocupación por un posible fin abrupto de ciclo político.


