En política, la imagen importa. Pero cuando la imagen empieza a ocupar más espacio que el mensaje, aparece una pregunta inevitable: ¿dónde termina la cercanía y dónde empieza el espectáculo?
Un vídeo de tono humorístico difundido en redes sociales ha llevado esa reflexión al terreno de la sátira. La pieza, compartida por el ex presidente del Príncipe Abdelkamil Mohamed “Kamal”, retrata de forma caricaturesca al presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Vivas, en una escena imaginaria donde cada aparición pública parece convertirse en una mezcla entre gira festiva, sesión de fotos y campaña permanente.
La composición —marcada por referencias musicales, palmas y un ambiente desenfadado— dibuja a un dirigente recorriendo mesas, saludando asistentes y acumulando gestos de cercanía en un entorno que recuerda más a una celebración popular que a un acto institucional.
V Más allá del tono cómico, la crítica implícita apunta a una idea reconocible: la percepción de que parte de la política actual dedica cada vez más esfuerzo a construir imagen y presencia pública que a trasladar contenido político o explicar resultados de gestión.
La sátira no cuestiona hechos concretos ni atribuye conductas ilícitas; utiliza la exageración como recurso para señalar una sensación extendida en determinados sectores críticos: que el exceso de escenificación puede terminar desplazando el debate político.
El vídeo remata esa idea presentando una especie de “política versión festival”, donde el protagonismo lo tienen el ambiente, la cercanía y el espectáculo.
Porque una fotografía puede marcar una jornada. Pero son las decisiones públicas las que terminan definiendo una legislatura.



