El presidente Donald Trump despliega destructores y 15.000 soldados para proteger a múltiples buques mercantes neutrales afectados por el bloqueo con Irán.
WASHINGTON – En un contexto de creciente tensión en Oriente Medio, Estados Unidos ha lanzado este lunes una operación militar denominada ‘Proyecto Libertad’. Esta iniciativa busca escoltar y asegurar la navegación de barcos mercantes neutrales atrapados en el estrecho de Ormuz debido al conflicto y bloqueo naval entre Washington y Teherán.
Anunciada por el presidente Donald Trump tras su retorno a la Casa Blanca el domingo, la operación implica un despliegue considerable que incluye destructores equipados con misiles guiados, más de 100 aeronaves y cerca de 15.000 soldados. Según el mandatario, esta acción tiene un propósito «humanitario», al tratar de liberar a las tripulaciones y países afectados en una ruta comercial que transporta el 20% del petróleo y gas mundial.
Una vía estratégica bajo presión
Se calcula que alrededor de mil buques comerciales, con cerca de 20.000 marineros, han quedado atrapados en la zona durante varias semanas. Algunos reportan ya dificultades para obtener víveres y suministros esenciales. El Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) confirmó que se ha logrado establecer contacto con varias de estas embarcaciones para organizar su tránsito seguro.
El Pentágono informó este lunes que dos buques mercantes con bandera estadounidense cruzaron el estrecho con éxito bajo la protección de destructores. Sin embargo, la situación continúa siendo muy delicada.
Teherán advierte sobre posibles respuestas
Irán respondió de inmediato. Las autoridades han calificado el ‘Proyecto Libertad’ como una «injerencia» ilegal y una violación directa de las normas de seguridad regionales. La Guardia Revolucionaria sostiene que ningún buque comercial ha logrado atravesar el estrecho, y advierte que cualquier intento de romper el bloqueo por la fuerza será enfrentado con firmeza.
Analistas internacionales expresan preocupación de que esta operación pueda desencadenar un conflicto abierto de mayor escala. Mientras Washington insiste en que su objetivo es únicamente garantizar la libertad de navegación para terceros países, Irán defiende que el control del estrecho es parte de su soberanía nacional, lo que coloca a la flota estadounidense y a los barcos civiles en una posición de alto riesgo.


