La Dirección General de Tráfico considera la inclusión de una cuarta luz, un esquema probado en San Francisco que sincroniza a los coches autónomos para mejorar el flujo vehicular y que no intervendrá en la conducción tradicional.
Los avances tecnológicos y las nuevas modalidades de movilidad urbana están impulsando importantes cambios en la regulación del tráfico. En este contexto, la Dirección General de Tráfico (DGT) estudia la implementación de un cuarto color en los semáforos, pensado para gestionar el tránsito de vehículos autónomos. Este modelo, ya en desarrollo y probado en ciudades tecnológicamente avanzadas como San Francisco, añade una luz blanca junto a las tres señales convencionales en los entornos urbanos.
Este dispositivo ha suscitado preguntas entre peatones y conductores sobre su uso y función. No obstante, el sistema especifica que la señal blanca estará dirigida exclusivamente a automóviles con conducción autónoma, excluyendo bicicletas, patinetes eléctricos y vehículos eléctricos regulares, tipos de transporte que por ahora no están autorizados en España.
Descripción del código de colores y la luz blanca
El esquema semafórico convencional se basa en tres colores definidos. La luz roja requiere detenerse completamente ante el semáforo, salvo en circunstancias muy específicas. El ámbar señala precaución y la necesidad de reducir la velocidad para atravesar con cuidado el cruce. Por último, la luz verde permite el paso en todas las situaciones correspondientes.
La incorporación de la cuarta luz blanca funcionará de forma complementaria, sin modificar las reglas para conductores tradicionales. Esta señal estará programada para activarse en intersecciones bajo ciertas condiciones de tráfico, especialmente cuando predominan los vehículos autónomos respecto a los convencionales.
En esos casos, la luz blanca indicará a los vehículos con sistemas inteligentes que coordinen sus movimientos a través de algoritmos de inteligencia artificial. Esta sincronización contribuye a gestionar el paso por la intersección de manera más ordenada, incrementando la fluidez del tránsito.
Sin impacto para conductores tradicionales y perspectivas futuras
Una aclaración fundamental es que esta innovación no afectará a los conductores de automóviles convencionales. Estos deberán continuar atendiendo únicamente al código luminoso estándar: detenerse ante el rojo, disminuir la velocidad con el ámbar y avanzar cuando hay verde.
Aunque actualmente esta tecnología está limitada a ciudades con alta digitalización, se prevé que pronto llegue a las principales capitales europeas. Lugares como Madrid están analizando detalladamente estas nuevas formas de movilidad inteligente y seguirán de cerca su evolución antes de considerar su adopción en la red vial local.



