Cruz Roja, en colaboración con otras ONG y con un significativo apoyo policial, administra un punto de ayuda humanitaria en la costa donde numerosas personas residen en condiciones precarias.
CEUTA — La playa del Trampolín se ha transformado en un campamento improvisado para miles de personas tras un gran ingreso de migrantes a finales de julio en Ceuta. En esta zona costera, Cruz Roja, junto con organizaciones como Save the Children, Fundación Cruz Blanca y Ceuta Acoge, mantiene un operativo activo para entregar agua y alimentos esenciales a quienes allí se encuentran.
Atención humanitaria y medidas de seguridad
La distribución de alimentos, que según cálculos de los voluntarios alcanzó aproximadamente a 4.000 personas en un solo día, requirió un dispositivo de seguridad organizado por las fuerzas policiales para limitar el acceso y controlar el flujo de personas.
Cientos de jóvenes esperaron en filas desde temprano para recibir bolsas con agua, pan, fruta y otros productos básicos. Aunque inicialmente la atención estaba dirigida a adultos, los equipos de emergencia también asistieron a mujeres y menores presentes en el lugar.
- Logística: La entrega se efectúa dentro de un área delimitada que se cierra antes de iniciar la distribución.
- Frecuencia: Para la mayoría, esta entrega representa la única comida durante un periodo de 24 horas.
Campamentos temporales y variedad de procedencias
Después de recibir sus raciones, los migrantes regresan a las estructuras improvisadas que han construido sobre la arena con materiales como cañas, mantas, plásticos y sombrillas.
La población de la playa del Trampolín incluye personas de diversos países, predominando aquellas originarias de Sudán, junto con individuos de Yemen, Siria, Palestina, Senegal, Somalia, Mauritania y Marruecos.
“Para miles de personas, esta playa se ha convertido en una residencia temporal a la intemperie mientras esperan una solución a su situación”, indican las organizaciones que trabajan en el lugar.
La búsqueda de familiares desaparecidos
Además, el asentamiento sirve como punto para la búsqueda de personas. Durante el día, familiares de migrantes llegados en las últimas semanas recorrieron la playa tratando de obtener información sobre sus seres queridos con quienes han perdido contacto.
Entre ellos está la familia de Jawad el Najah, un joven de Casablanca que trabajaba en Tánger y del cual no se tienen noticias desde su llegada a la ciudad autónoma durante los recientes pasos fronterizos, sin que se haya confirmado su ubicación o retorno a Marruecos.


