Francisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad, ha detallado ante el tribunal los motivos que María Dolores de Cospedal expuso para justificar sus reuniones con el comisario José Manuel Villarejo.
MADRID.– El proceso judicial relacionado con la denominada ‘Operación Kitchen’ —la supuesta trama ilegal diseñada para vigilar al extesorero del PP Luis Bárcenas y obtener documentación comprometedora para el partido— ha vuelto a traer a escena a María Dolores de Cospedal. En la última sesión de la Audiencia Nacional, Martínez explicó que la exsecretaria general del Partido Popular defendía sus encuentros privados con Villarejo argumentando que eran realizados «por el bien del Estado».
Aunque el juez que instruye el caso decidió excluir a Cospedal de la causa en fases preliminares, evitando que compareciera como acusada junto a la dirección del Ministerio del Interior durante el mandato de Mariano Rajoy, su nombre sigue siendo mencionado frecuentemente en las declaraciones y mediante la reproducción de audios incautados.
El testimonio de Francisco Martínez
Martínez, quien enfrenta una petición de condena de 15 años de prisión por parte de la Fiscalía, aportó información sobre lo que Cospedal le comunicó respecto a su relación con Villarejo. Según su relato, la antigua dirigente popular no consideraba estas reuniones como un movimiento para proteger intereses partidistas, sino como un acto de servicio nacional, dado que Villarejo actuaba como colaborador e informante dentro de las fuerzas de seguridad.
El exsubsecretario de Interior defendió su labor en el ministerio y se desligó de cualquier conducta ilícita, afirmando que «nunca escuchó a Villarejo referirse a actividades ilegales» y describiéndolo como un «policía ejemplar» y una fuente valiosa de información. No obstante, reconoció que el estilo comunicativo de Villarejo era complicado, ya que «hablaba extensamente, con códigos y apodos», lo que en ocasiones dificultaba su comprensión.
Contradicciones y acuerdo de no agresión en la dirección del Interior
La sesión también incluyó un careo indirecto entre Martínez y su antiguo superior, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. Ambos mantuvieron un tono relativamente calmado en comparación con etapas previas del juicio, sugiriendo un posible «acuerdo de no agresión» para reducir el conflicto, aunque aparecieron importantes discrepancias en sus testimonios.
Fernández Díaz reiteró su negativa absoluta a haber estado implicado en decisiones operativas o a haber dado órdenes para espiar a la familia Bárcenas, asegurando que conoció la ‘Operación Kitchen’ «por los medios de comunicación» dos años después de su presunta ejecución. Sin embargo, Martínez sostuvo ante el tribunal que el exministro estaba plenamente informado de la incorporación de Sergio Ríos, chófer de Bárcenas, como informante principal del operativo policial (apodado internamente por Villarejo como ‘cocinero’).
La influencia de las grabaciones
La declaración de Martínez se produjo durante una semana especialmente relevante del juicio, en la que el tribunal reproducía grabaciones captadas a Villarejo. Entre ellas, destaca un audio en el que se oye a Cospedal solicitar al comisario que tratara de impedir la difusión de «la libretita», en una clara referencia a los documentos de Bárcenas y a la supuesta contabilidad paralela del partido.
A pesar de que las defensas de los dirigentes políticos de la época de Rajoy intentan minimizar el efecto de estas evidencias, incluso alegando potenciales manipulaciones en los archivos, los últimos testimonios judiciales han reforzado la conexión entre la dirección del PP y las maniobras llevadas a cabo desde ese entramado policial. El juicio continuará el próximo lunes con el interrogatorio de otros investigados.


