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lunes, agosto 10, 2026
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La UE actualiza la normativa sobre envases: avance paulatino hacia la eliminación de monodosis, bolsas y pequeños recipientes en hoteles

Esta semana, la Unión Europea da inicio a una nueva fase en la regulación de los envases, estableciendo un calendario escalonado que implicará modificaciones relevantes para supermercados, hoteles, restaurantes, cafeterías y comercio electrónico durante los próximos años.

El objetivo del nuevo marco es minimizar los residuos, incrementar la reutilización y optimizar el reciclaje, además de expandir las responsabilidades de fabricantes y distribuidores respecto a los envases que introducen en el mercado.

Aunque muchos de los cambios no serán evidentes de inmediato para los usuarios, años como 2027, 2028, 2029 y sobre todo 2030 señalarán transformaciones significativas en productos y comportamientos diarios.

Implementación de nuevas etiquetas para identificar los materiales de cada envase

Entre las modificaciones más notorias estará la introducción gradual de un sistema estandarizado de etiquetado destinado a identificar los materiales presentes en cada envase.

Los símbolos se codificarán con diversos colores y categorías para facilitar a los consumidores la clasificación correcta de los residuos.

Este sistema permitirá distinguir incluso las diferentes clases dentro de un mismo material; por ejemplo, en el caso del vidrio, se podrán identificar tipos incoloro, verde, marrón u otros.

La finalidad es que los contenedores incorporen señales similares para guiar mejor el depósito adecuado de cada tipo de residuo.

Importancia creciente de separar plástico y cartón

La normativa promoverá que los usuarios clasifiquen correctamente los distintos componentes cuando un envase contenga múltiples materiales.

Un desafío particular será la gestión de productos que combinen cartón, plástico, metal u otros materiales simultáneamente.

El sector señala que el nuevo sistema requerirá adaptación y que quedan aspectos técnicos por definir para evitar malentendidos en el uso de los símbolos.

2027: posibilidad de utilizar recipientes propios para comida para llevar

Uno de los primeros cambios evidentes será a partir de 2027.

Los locales del sector de hostelería deberán aceptar que sus clientes lleven recipientes reutilizables propios para recoger comidas destinadas al consumo fuera del establecimiento.

Esta obligación abarcará restaurantes, cafeterías y otros negocios dentro del sector HORECA.

Con esta medida se busca reducir el uso de recipientes desechables vinculados a la comida para llevar.

2028: los establecimientos deberán ofrecer envases reutilizables

Al año siguiente se implementará un avance adicional.

En 2028, los negocios tendrán que brindar a sus clientes la opción de utilizar envases reutilizables para ciertos pedidos con destino a consumo fuera del local.

Con ello, se pretende transitar del esquema de “usar y tirar” a otro donde los recipientes puedan emplearse múltiples veces.

Asimismo, se establecerán estándares para productos pequeños, como las bolsas de té e infusiones, que deberán progresar hacia materiales compostables según el calendario previsto.

2030 marcará un cambio significativo

El cambio más relevante para la población llegará en 2030, cuando se retirarán varios tipos de envases comunes en la actualidad.

Entre estos cambios figura la restricción de ciertos envoltorios plásticos para frutas y verduras que pesen menos de 1,5 kilogramos, respetando las exenciones que establezca la normativa.

También se limitarán algunos elementos plásticos empleados para agrupar productos, así como ciertas bolsas de peso extremadamente bajo.

Las excepciones estarán basadas, entre otros motivos, en aspectos de higiene y en el uso de materiales que cumplan normas ambientales específicas.

Restricciones a las monodosis en varios establecimientos

El sector hostelero verá uno de los cambios más notorios.

A partir de 2030, quedarán prohibidos ciertos envases individuales de un solo uso para consumo dentro de los locales.

Esto afectará a formatos pequeños de productos como:

salsas, azúcar, sal, condimentos y leche, entre otros incluidos en la regulación.

El nuevo sistema favorecerá alternativas reutilizables o métodos que reduzcan la producción de residuos.

Modificaciones en pequeños botes de champú y gel

Los hoteles también deberán renovar algunas prácticas habituales.

Los envases individuales pequeños de champú, gel, jabón y otros productos de cortesía estarán sujetos a nuevas limitaciones desde 2030.

Se busca reemplazar de forma gradual estos envases desechables por dispensadores, recipientes reutilizables u otras opciones con menor impacto ambiental.

La regulación incluye diversas condiciones y excepciones que deberán definirse a lo largo de su implementación.

Menor uso de embalajes excesivamente grandes para productos pequeños

El comercio electrónico será también directamente impactado.

A partir de 2030, los embalajes para envíos no podrán contener espacios vacíos excesivos.

Se establece que el espacio vacío no debe superar el 50% de la capacidad total del embalaje en los casos aplicados.

Esta medida busca disminuir el consumo innecesario de materiales como cartón, plástico y rellenos en los envíos.

2029: meta de reciclaje del 90% para botellas y latas

Otro año clave será el 2029.

Los países comunitarios deberán avanzar hacia una tasa de recogida del 90% de envases de bebidas de un solo uso mediante sistemas que faciliten la recuperación mayoritaria de estos recipientes.

Una herramienta para ello será el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).

Este sistema consiste en un pequeño importe añadido al precio de compra de la bebida, que se reembolsa al consumidor al devolver el envase en puntos específicos.

Responsabilidad extendida para productores

La normativa europea refuerza el principio de “quien contamina paga”.

Los fabricantes tendrán una mayor responsabilidad durante todo el ciclo de vida del envase, desde su diseño hasta su recogida, reciclaje o reutilización.

Este concepto, conocido como responsabilidad ampliada del productor, implica que las empresas deben considerar el destino final de sus envases tras el uso por parte del consumidor.

Transformación significativa para la industria

Fabricantes y distribuidores reconocen que este marco representa una de las mayores modificaciones en el sector del envasado en las últimas décadas.

Las compañías deberán adaptar materiales, procesos productivos, cadenas logísticas y sistemas para gestionar residuos.

Se plantean dudas sobre quién asumirá ciertas obligaciones cuando participan diversas empresas, sobre todo en productos bajo marcas blancas.

También preocupa la disponibilidad suficiente de materiales reciclados aptos, especialmente para envases en contacto con alimentos.

Greenpeace califica los objetivos como insuficientes

Las organizaciones ecologistas muestran críticas hacia algunas medidas.

Según los datos proporcionados, Greenpeace considera que la normativa supone una “oportunidad desaprovechada” y ve los objetivos para limitar el plástico como insuficientes.

Reclama metas más ambiciosas, mientras que la industria demanda claridad regulatoria y un plazo adecuado para ajustar sus procedimientos.

Progresividad en la implementación de los cambios

Los ajustes no se producirán de forma repentina.

El reglamento establece un calendario escalonado que irá introduciendo nuevas exigencias en los próximos años.

Para el público general, las principales novedades se observarán primero en el etiquetado y las opciones de reutilización, aunque será a partir de 2030 cuando algunos envases habituales comiencen a desaparecer o modificarse considerablemente.

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