Durante la primera sesión del segundo Debate de Investidura, la candidata del Partido Popular a la Presidencia de la Junta de Extremadura, María Guardiola, respaldó firmemente el pacto de gobierno alcanzado con Vox. Después de un bloqueo de cuatro meses desde las elecciones del 21 de diciembre, Guardiola manifestó que inicia esta etapa con la tranquilidad de quien «sabe lo que hace y por qué lo hace».
A diferencia de su primer intento en la investidura, se espera que mañana la candidata popular sea elegida presidenta del Ejecutivo regional con el apoyo de la formación de Santiago Abascal.
Un paso hacia la estabilidad y una política adulta
En su intervención, Guardiola recalcó la importancia de superar el bloqueo y alcanzar acuerdos para ofrecer a los extremeños una ruta clara. A pesar de las críticas y el «ruido» provocado por la coalición, la dirigente del PP defendió la legitimidad de su alianza:
«He firmado un acuerdo de gobierno con Vox y lo afirmo con naturalidad. Cada partido mantiene sus ideas y su identidad; esto forma parte de la democracia y de una política madura».
Guardiola reiteró que se respetará en su totalidad el documento firmado y afirmó que su Gobierno «nunca infringirá la ley», respondiendo a las interpretaciones que califican el pacto como una «anomalía».
Ejes fundamentales: inmigración, seguridad y control del fraude
Uno de los aspectos más relevantes de su discurso fue la gestión migratoria y la seguridad, asuntos centrales en la negociación con Vox. Guardiola criticó duramente al Gobierno central de Pedro Sánchez, describiendo su gestión como un «fracaso total».
Principales medidas del pacto:
- Negativa a la distribución obligatoria: Extremadura rechazará la asignación impuesta de inmigrantes, en línea con el recurso de inconstitucionalidad ya presentado.
- Creación de la Unidad de Verificación del Fraude: Se establecerá un organismo específico destinado a vigilar el fraude en los padrones y en las prestaciones sociales.
- Prioridad en las ayudas: Guardiola destacó que las ayudas no pueden favorecer a quienes cometen delitos o ocupan viviendas ilegalmente por encima de quienes respetan las normas. «Esto no es exclusión, es justicia», afirmó.


