El despliegue marroquí evitó finalmente una nueva entrada masiva mientras España mantuvo reforzada la frontera del Tarajal
Las autoridades marroquíes garantizaron al Gobierno de España que adoptarían las medidas necesarias para impedir una nueva entrada masiva de migrantes en Ceuta, después de los llamamientos difundidos en redes sociales para intentar acceder a la ciudad el pasado 23 de septiembre.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, explicó que había mantenido contacto con su homólogo marroquí, Naser Burita, quien le trasladó el compromiso de colaborar para evitar un nuevo episodio como el registrado los días 30 y 31 de julio. Según Albares, Marruecos también había actuado en esta misma línea ante una convocatoria similar registrada el pasado 15 de agosto.
La jornada del miércoles transcurrió finalmente con normalidad en la frontera del Tarajal. España había reforzado previamente el dispositivo de seguridad ante la posibilidad de una nueva entrada masiva, mientras que Marruecos desplegó efectivos policiales y militares en las inmediaciones de la frontera.
El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reconoció el despliegue realizado por Marruecos durante la jornada y señaló que contribuyó a evitar una nueva entrada masiva. Sánchez también ha admitido que los mecanismos de control fronterizo marroquíes no fueron suficientes durante los acontecimientos del 30 y 31 de julio.
La situación contrasta con la tensión registrada durante los últimos días, cuando las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad españolas elevaron la vigilancia ante los mensajes difundidos en redes sociales. El dispositivo especial permitió mantener controlado el perímetro fronterizo y evitar que la convocatoria terminara en un nuevo intento de entrada.
Albares ha defendido la cooperación con Marruecos como un elemento necesario para controlar la presión migratoria en Ceuta y Melilla. Al mismo tiempo, el Gobierno mantiene abierta la cuestión de las consecuencias y responsabilidades derivadas de la entrada masiva de finales de julio.
La situación en la frontera permanece, por tanto, bajo vigilancia, mientras Ceuta continúa afrontando las consecuencias de aquella crisis y las administraciones trabajan en los procesos de identificación, atención y retorno de las personas que permanecen en la ciudad.



