El ministro de Transportes pone su cargo a disposición del Gobierno tras comparecer en la Diputación Permanente del Congreso para dar explicaciones por el accidente de tren ocurrido en Urda el pasado 28 de octubre. La tragedia ha desatado una fuerte presión política y exigencias de responsabilidades.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha presentado su dimisión tras la tragedia ferroviaria ocurrida en Urda (Toledo) el pasado 28 de octubre, un accidente que se saldó con 69 fallecidos y numerosos heridos.
La decisión se produce en medio de una intensa presión política y después de su comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados, donde ha tenido que dar explicaciones sobre el siniestro que implicó a un tren AVE y a otro de la compañía Iryo.
La tragedia ha abierto un profundo debate sobre la seguridad ferroviaria, las posibles responsabilidades en la cadena de actuaciones y la respuesta de las administraciones ante uno de los accidentes más graves de los últimos años.
Medidas de seguridad e indemnizaciones
Antes de su comparecencia parlamentaria, Puente anunció un paquete de medidas destinadas a reforzar la seguridad en los servicios ferroviarios de alta velocidad, así como ayudas económicas para las familias de las víctimas y las personas afectadas.
Entre las compensaciones anunciadas figura la posibilidad de que las familias de los fallecidos reciban indemnizaciones de hasta 216.000 euros.
El ministro también había anunciado mejoras en las condiciones laborales de los controladores ferroviarios y el refuerzo de las plantillas, en el marco de los acuerdos alcanzados con las organizaciones sindicales.
Por su parte, el comité de empresa de Adif ha convocado una huelga para el próximo 17 de noviembre con el objetivo de reclamar mayores garantías de seguridad y mejoras laborales.
La presión política tras el accidente
La continuidad de Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes se había convertido en uno de los principales asuntos del debate político.
A las peticiones de dimisión formuladas desde distintos sectores se sumó Ada Colau, líder del Frente Amplio, quien reclamó su salida del Gobierno apelando a razones de «humanidad y respeto» hacia las víctimas y sus familiares.
La presentación de su dimisión abre ahora un nuevo escenario político, mientras las familias de los fallecidos y los heridos continúan afrontando las consecuencias de una tragedia que ha conmocionado al país.
El accidente de Urda mantiene bajo escrutinio la seguridad del sistema ferroviario español y las responsabilidades derivadas de un siniestro que exige respuestas y una investigación rigurosa.


