Madrid. Podemos ha expresado este lunes su descontento con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificando de «patética» y «lamentable» la decisión de no destituir de manera inmediata a Mercedes González, directora general de la Guardia Civil. Esta reacción surge después de que González fuera imputada en el ‘caso Leire Díez’ por posibles delitos de prevaricación y obstrucción a la justicia.
En una rueda de prensa en la sede del partido, el secretario de Organización y portavoz, Pablo Fernández, calificó la continuidad de González en el cargo como una «vergüenza absoluta y una completa injusticia», solicitando responsabilidades políticas urgentes dentro del PSOE.
El ‘caso Leire’ complica las relaciones en la izquierda
La agrupación dirigida por Ione Belarra señala que la sucesión de investigaciones judiciales ha agravado la situación del Gobierno, considerándola «muy grave e insostenible». Fernández remarcó que, además de Mercedes González y del Director Adjunto Operativo, Manuel Llamas, están bajo investigación dos presidentes de organismos públicos y varios directivos más.
El portavoz separó estos hechos de cualquier supuesto proceso de persecución judicial (lawfare), enmarcándolos dentro de casos tradicionales de corrupción:
- Responsabilidad gubernamental: Para Podemos, la existencia de presuntas informaciones confidenciales y presiones a la UCO solo ha sido posible porque «el PSOE ha estado y sigue estando en el Gobierno».
- Distanciamiento respecto a la SEPI: Sobre las posibles irregularidades en contrataciones y desvíos en la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Fernández enfatizó que, aunque su partido formó parte del Consejo de Ministros en la legislatura anterior junto con los socialistas, en Podemos «no tenían sospechas ni conocimiento alguno» sobre estos hechos.
Rechazo a futuras alianzas de gobierno
El descontento de Podemos con la gestión de la corrupción por parte de Moncloa ha provocado un claro distanciamiento político. Pablo Fernández declaró de forma contundente que «en la actualidad no formarían gobierno con el PSOE», argumentando que el Ejecutivo está «debilitado» y no consigue gestionar adecuadamente su propia estructura.
Según el portavoz, para que una coalición futura con el partido de Sánchez fuera factible, los socialistas deberían modificar radicalmente su actitud y encargarse de asumir de forma efectiva las responsabilidades políticas derivadas de los casos que afectan a sus actuales y anteriores dirigentes.



