MOSCÚ – El presidente ruso, Vladímir Putin, ha confirmado la destitución de Viacheslav Gladkov, gobernador de la provincia de Bélgorod, la zona más impactada por los ataques ucranianos desde el inicio de la guerra. Esta medida refuerza el control militar sobre estos territorios limítrofes.
Además de Gladkov, Alexander Bogomaz, gobernador de la vecina región de Briansk, también ha sido removido. Aunque los decretos oficiales presentan estas salidas como renuncias voluntarias, se producen tras meses de tensiones crecientes y críticas expresadas por Gladkov acerca del escaso apoyo federal ante los bombardeos continuos.
Perfil de Gladkov: equilibrio entre popularidad y enfrentamientos con el Kremlin
Viacheslav Gladkov, de 57 años, era una figura singular dentro del panorama político ruso. Desde su designación en 2020, proyectó una imagen cercana y transparente, comunicándose diariamente en sus redes sociales sobre los efectos de la contienda.
Durante su gestión, Bélgorod contabilizó al menos 509 civiles fallecidos, convirtiéndose en el foco de la respuesta ucraniana en suelo ruso. Su elevada aceptación pública contrastaba con su creciente autonomía; en fechas recientes, Gladkov denunció fallos en el sistema de alerta ante drones y bloqueos en la infraestructura de internet local.
Un cambio hacia una administración militar
Los nuevos nombramientos evidencian el interés del Kremlin por priorizar el control estratégico y militar en estas áreas clave:
- Bélgorod: La gobernará temporalmente el general Alexánder Shuváyev, un veterano con experiencia en conflictos como Siria, Georgia y el Cáucaso Norte. Ha participado activamente en la guerra de Ucrania desde 2022 y forma parte del programa «Tiempo de Héroes», impulsado por Putin para incorporar militares a altos cargos administrativos.
- Briansk: Quedará bajo la supervisión de Yégor Kovalchuk, quien se desempeñaba como presidente de la administración nombrada por Rusia en la provincia ocupada de Lugansk, en el este ucraniano.
Contexto estratégico
Estas remociones coinciden con una etapa del conflicto en la que las incursiones y ataques con drones en territorio ruso son frecuentes. Al sustituir autoridades civiles por perfiles con experiencia en combate y gestión de territorios ocupados, Putin busca fortalecer la seguridad interna y minimizar críticas administrativas en la frontera más conflictiva de Europa.


