YUSRA LAYASI
Ante las declaraciones realizadas públicamente por el encargado general de Servilimpce, Juan A. Gutiérrez Torres, consideramos necesario plantear algunas preguntas que entendemos que merecen una respuesta clara por parte de la empresa y de sus responsables.
En primer lugar, si el argumento es que “quienes utilizan un espacio público deben dejarlo en las mismas condiciones en las que lo encontraron”, ¿se aplica exactamente el mismo criterio a todos los ciudadanos de Ceuta?
¿Se exige también a los ciudadanos que ensucian nuestras calles, playas, parques y espacios públicos que limpien los residuos que generan? ¿Se reclama con la misma contundencia a quienes abandonan muebles, escombros, bolsas de basura, botellas o cualquier otro tipo de residuos en la vía pública?
Porque si realmente estamos hablando de responsabilidad y de igualdad, la norma debe ser la misma para todos, independientemente de quién sea la persona, de dónde proceda o de la situación en la que se encuentre.
También nos gustaría saber en calidad de qué realiza estas declaraciones Juan A. Gutiérrez Torres.
¿Son declaraciones personales del encargado general? ¿Representan oficialmente la posición de Servilimpce? ¿Han sido autorizadas por la dirección de la empresa? ¿Existe un gabinete de comunicación de Servilimpce y, en ese caso, por qué no es este el que comunica oficialmente la posición de la empresa?
No es una cuestión menor. Cuando una persona que ocupa un cargo de responsabilidad dentro de una empresa pública realiza unas declaraciones de esta naturaleza y las presenta públicamente como encargado general, resulta razonable que los ciudadanos sepan si están escuchando una opinión personal o la posición oficial de Servilimpce.
Y hay otra cuestión que también merece una explicación.
¿Habla Juan A. Gutiérrez Torres en nombre de Servilimpce o habla por libre?
Porque si sus declaraciones son personales, debería quedar perfectamente claro. Y si son declaraciones oficiales de la empresa, deberían asumirlas públicamente sus órganos de dirección y explicar cuáles son los criterios y protocolos que se aplican en estos casos.
Nadie pone en duda que los trabajadores de Servilimpce estén realizando un esfuerzo importante. Al contrario: creemos que su trabajo debe ser reconocido y que, si las plantillas están desbordadas, las autoridades y la empresa tienen la obligación de poner los medios necesarios para garantizar un servicio adecuado.
Pero precisamente por respeto a esos trabajadores, el problema no debería abordarse señalando exclusivamente a un colectivo concreto.
La limpieza de una ciudad es una responsabilidad colectiva, pero también lo es garantizar que los servicios públicos dispongan de recursos suficientes. No parece razonable que la solución a una falta de medios o a una situación extraordinaria pase simplemente por trasladar la responsabilidad a las personas que ocupan determinados asentamientos.
Si existen contenedores y bateas habilitados, como afirma el propio encargado general, habrá que preguntarse también si las personas que se encuentran en esos asentamientos reciben información, instrucciones y medios adecuados para utilizarlos, y quién debe coordinar y supervisar esas actuaciones.
Por otra parte, hablar de “invasión migratoria” no es una expresión neutral. Es una valoración política y social que puede contribuir a estigmatizar a un colectivo. Si estamos ante una comunicación oficial de una empresa encargada de un servicio público, sería conveniente saber si ese lenguaje forma parte de la posición institucional de Servilimpce.
Lo que pedimos, por tanto, es algo muy sencillo: claridad, igualdad y responsabilidad.
Que se limpie lo que haya que limpiar.
Que se exija responsabilidad a quien ensucie.
Que se dote a los trabajadores de Servilimpce de los medios necesarios.
Que las autoridades coordinen adecuadamente los desalojos, traslados y posteriores trabajos de limpieza.
Y, sobre todo, que las mismas reglas se apliquen a todos los ciudadanos, sin excepciones ni dobles raseros.
Porque la limpieza de Ceuta no puede convertirse en una cuestión de señalar a determinados colectivos.
Y, finalmente, una pregunta que consideramos imprescindible:
¿Estas declaraciones son de Juan A. Gutiérrez Torres a título personal o son las declaraciones oficiales de Servilimpce?
Si son personales, que así se haga constar.
Si son de la empresa, que sea Servilimpce quien las ratifique oficialmente y explique si ese es el criterio que aplica —y aplicará— a cualquier persona que ensucie un espacio público de nuestra ciudad.
Los ciudadanos tienen derecho a saber quién habla en nombre de quién.


