El presidente del Partido Popular reprocha al jefe del Ejecutivo una «delincuencia de Estado» y le reclama su dimisión por los supuestos casos de corrupción, mientras Pedro Sánchez asegura que la legislatura se mantendrá hasta 2027 y responde señalando el pasado judicial de los populares.
MADRID.– El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó este miércoles con claridad su decisión de completar el mandato constitucional y aseguró que no convocará elecciones generales antes del próximo año. Esta afirmación se efectuó en un ambiente de alta tensión en el Congreso de los Diputados y tras la petición oficial de dimisión del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, quien responsabilizó al jefe del Ejecutivo de una presunta trama que denominó «gestapillo».
La sesión de control se convirtió en un intercambio severo de acusaciones mutuas sobre corrupción entre las principales fuerzas políticas del país. El debate alcanzó un punto crítico cuando Feijóo utilizó las iniciales presentes en los cuadernos de investigación para atacar políticamente a Sánchez. Al relacionar al presidente con las siglas «PS» halladas en las agendas de la exmilitante socialista Leire Díez, Sánchez respondió rápidamente retando a Feijóo a que, si quiere «jugar con las siglas», se informe primero en su propio partido sobre la identidad de «M.Rajoy».
Feijóo acusa de una «delincuencia de Estado»
En su intervención, Alberto Núñez Feijóo empleó un tono duro para acusar al Gobierno de involucrarse en una «delincuencia de Estado» con el objetivo de «ocultar todo». Según él, Sánchez pasará a la historia como responsable, financiador y beneficiario del más grave caso de corrupción de la etapa democrática española y añadió que «su gestapillo no se recordará por ser eficaz ni por sus logros».
El líder del PP afirmó que ya son ineludibles las explicaciones y planteó un dilema político: «Si usted estaba al tanto de todo, debería dimitir por corrupción; y si no, debería hacerlo por negligencia». Hizo referencia a la reciente agenda institucional del presidente y comentó que, dado su papel activo en la visita del Papa, debería saber que se puede pecar y delinquir por acción u omisión.
Feijóo enumeró varios escándalos que, a su juicio, afectan al Gobierno, reprochando a Sánchez no conocer supuestamente el financiamiento de las primarias con fondos provenientes de la prostitución, que sus colaboradores competían por comisiones en obras públicas, o que dinero público se destinaba a fiestas y actividades cuestionables. También mencionó supuestas influencias en los rescates financieros mediante la SEPI y calificó al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero como «la pieza principal de una red de corrupción internacional». No obstante, garantizó el respeto a las instituciones judiciales y policiales por parte de la España democrática.
Sánchez responde: «No acepto lecciones»
El presidente del Gobierno respondió con firmeza, descartando cualquier adelanto electoral y recordando que la Constitución establece una legislatura de cuatro años, por lo que la próxima cita electoral se realizará en 2027. «Continúen con su oposición maniobrera, hagan todas las maniobras que quieran, pero nosotros gobernaremos durante el periodo que decidan los españoles», afirmó.
Sánchez rechazó las acusaciones, reconociendo errores en su gestión, pero rechazando admitir lo que calificó como hipocresía de una formación con antecedentes en casos judiciales de gran envergadura. Citó expresamente los casos Púnica, Gürtel y Kitchen, así como las actividades de la denominada «policía patriótica» y los vínculos anteriores entre Feijóo y el narcotraficante Marcial Dorado. «No acepto lecciones», afirmó con contundencia.
Enmarcó la ofensiva de Génova como parte de una «obsesión personal» de Feijóo contra él y su gabinete, criticando una «doble vara de medir». Para Sánchez, la diferencia principal radica en que él preside una sede —la de la calle Ferraz— que no recibe financiación irregular.
Además, sugirió que Feijóo carece de independencia política, presentándolo como «la voz de sus amos», quienes se oponen a los avances sociales impulsados por el Ejecutivo, como el aumento del salario mínimo, la revalorización de pensiones, el fortalecimiento del Estado del bienestar y las leyes que promueven la convivencia territorial.
Finalmente, Sánchez reprochó a los populares su falta de aceptación de principios democráticos básicos: «Dan lecciones de democracia pero no respetan los resultados electorales; critican la legitimidad mientras encubren la corrupción. Eso es lo que usted hace», concluyó, calificando a Feijóo como «el peor líder de la oposición de la democracia» en un momento que, según él, es uno de los mejores para el país.



