El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado por el director general de la OMS, Tedros Adhanom, manifestó hoy su satisfacción por la culminación exitosa de la operación de repatriación de los pasajeros del crucero MV Hondius, que estuvo afectado por un brote de hantavirus. Sánchez describió esta intervención como un «éxito absoluto» que se desarrolló sin ningún incidente.
Un proceso guiado por la ciencia
La misión contó con la participación de más de 400 especialistas de los ministerios de Sanidad, Interior, Política Territorial y Defensa, permitiendo el regreso seguro de más de 120 personas de distintos países mediante diez vuelos especiales.
Ante las dudas y críticas planteadas por algunos países, Sánchez justificó la decisión española de acoger el buque subrayando:
«La cuestión no debía ser por qué España recibió el crucero, sino por qué no protegeríamos a nuestros ciudadanos y a quienes requieren ayuda».
El presidente explicó que la actuación se sustentó en dos principios fundamentales:
- Responsabilidad jurídica: conforme al artículo 44 del reglamento internacional.
- Compromiso ético: atendiendo a las 150 familias que enfrentaban una situación delicada a bordo.
Señalamientos sobre la escasa colaboración global
En su discurso desde el Palacio de la Moncloa, el jefe del Ejecutivo criticó a los estados que no brindaron apoyo al barco, indicando que optaron por mantenerse al margen. Afirmó que «el mundo no requiere más egoísmo ni temor, sino naciones con solidaridad».
Sánchez resaltó además los cuatro principios esenciales que orientaron la gestión de esta crisis:
- Aplicación rigurosa del método científico.
- Transparencia informativa plena.
- Coordinación entre instituciones.
- Colaboración internacional.
Reconocimiento especial a Canarias
El mandatario dedicó un reconocimiento al pueblo canario, agradeciendo su «paciencia, generosidad y civismo». Destacó que esta actitud ha sido valorada favorablemente tanto por autoridades internacionales como por el papa León XIV.
Para concluir, Sánchez aseguró que el Gobierno continuará vigilando de cerca la evolución de los pacientes aún hospitalizados en el Hospital Gómez Ulla de Madrid, reafirmando que el caso del Hondius quedará como un ejemplo de compromiso con el derecho internacional y la humanidad.


