El informe más reciente del DSN muestra una reactivación significativa de la ruta del hachís desde Marruecos y señala un incremento considerable en la hostilidad hacia los agentes.
MADRID | La situación en las costas del sur de España ha escalado en riesgo. De acuerdo con el último reporte del Departamento de Seguridad Nacional (DSN), bajo la Presidencia del Gobierno, se ha detectado una flota activa compuesta por más de 600 narcolanchas tipo go-fast operando en la zona del Estrecho de Gibraltar.
El balance de seguridad de 2025, analizado el jueves 14 de mayo de 2026, confirma no sólo la gran cantidad de tráfico de drogas, sino también un cambio preocupante en las tácticas de los grupos criminales, que han pasado de actos de hostigamiento a enfrentamientos directos.
Uso de armamento bélico y embestidas peligrosas
El informe señala que estas organizaciones están empleando una capacidad ofensiva superior, en ocasiones utilizando armamento de guerra para proteger sus cargamentos. La agresividad es especialmente notable en el mar, donde los narcotraficantes no dudan en embestir embarcaciones oficiales para impedir su interceptación.
El documento rememora incidentes recientes que ejemplifican esta escalada de violencia:
- Huelva: La muerte de dos agentes de la Guardia Civil la semana pasada durante una persecución a 80 millas de la costa.
- Río Guadiana: La pérdida de un agente de la Gendarmería de Portugal tras ser arrollada su patrullera por una narcolancha.
Impulso en la ruta desde Marruecos
El DSN indica que luego de un periodo de variabilidad, en 2025 se ha observado una fuerte reactivación de la ruta del hachís desde Marruecos a España. Esta dinámica ocurre en un escenario donde las redes logísticas han mejorado su infraestructura; por ejemplo, recientemente se incautó el mercante Arconian con 30 toneladas de cocaína y miles de litros de gasolina destinados exclusivamente a reabastecer a estas 600 narcolanchas en alta mar.
La «flota fantasma» rusa: un riesgo adicional
Más allá del narcotráfico, el informe de Seguridad Nacional destaca otro reto para la vigilancia marítima: la presencia de la llamada «flota fantasma» rusa.
- La Armada supervisa semanalmente cerca de 50 buques que operan en las proximidades de Canarias y el Estrecho.
- Estas embarcaciones efectúan transbordos de crudo para evadir sanciones internacionales.
- El DSN alerta que estos barcos representan un riesgo de accidentes y contaminación, y pueden ser usados como plataformas para «acciones híbridas» y el lanzamiento no autorizado de drones.
Esta saturación en el Estrecho refuerza el reciente llamado de atención de los jueces andaluces, que insisten en que, ante una flota criminal de tal tamaño, los tribunales requieren herramientas más actualizadas para operar eficazmente.


