El portavoz de Izquierda Unida y diputado de Sumar, Enrique Santiago, ha advertido a sus socios socialistas que no aceptarán prácticas de financiación indebida. Además, ha acusado a los dirigentes del PP y Vox de supuestamente coordinar una acción judicial contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con la embajada de Estados Unidos.
MADRID. El impacto de la investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la sede del PSOE ha aumentado la tensión tanto en el bloque de investidura como dentro del Gobierno de coalición. Enrique Santiago enfatizó este miércoles ante los medios en el Congreso que la financiación irregular es una barrera infranqueable para la permanencia de su grupo político en el Ejecutivo.
«Siempre hemos actuado con prudencia en estos asuntos», indicó el portavoz de IU. Sin embargo, dejó claro su postura respecto a la corrupción presunta: «No podemos tolerar ningún caso de financiación ilegal. Hemos dejado claro en numerosas ocasiones que la financiación irregular para nosotros representa una línea roja».
Respuesta al PP y Vox por una presunta mediación estadounidense
A pesar de la advertencia dirigida a los socialistas, Sumar ha intentado equilibrar la presión pública enfocando parte de la atención hacia la oposición. Santiago acusó directamente a los líderes de la derecha y la ultraderecha de haber visitado la embajada de Estados Unidos en Madrid para, supuestamente, «recibir instrucciones» relacionadas con la imputación judicial a Zapatero.
El diputado exigió explicaciones inmediatas a los responsables del PP y Vox respecto a estas supuestas acciones internacionales:
«El señor Feijóo, el señor Abascal y la presidenta del PP, la señora Ayuso, deben aclarar su presencia en la embajada estadounidense la semana pasada. Es necesario que expliquen si están coordinando alguna medida que tenga consecuencias judiciales en España».
Según la versión proporcionada por Santiago, la oposición estaría utilizando la situación judicial que involucra a Zapatero para intentar justificar actividades que calificó como ilícitas y respaldar lo que denominó «sanciones unilaterales y contrarias al derecho internacional».
Con este doble mensaje, Sumar procura mantener un perfil ético ante sus electores, exigiendo transparencia absoluta al PSOE, mientras intenta neutralizar la ofensiva del Partido Popular, al que acusa de actuar bajo influencias extranjeras.


