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Ucrania vuelve a atacar la refinería rusa de Tuapsé y agrava la crisis ambiental en el mar Negro

Un reciente ataque con drones, atribuido a Ucrania, alcanzó nuevamente la refinería rusa de Tuapsé, ubicada en la región de Krasnodar junto al mar Negro. Las autoridades locales reportaron un incendio en las instalaciones provocado por la caída de restos de un dron derribado, en una ofensiva más contra esta infraestructura energética de importancia para Rusia.

Este ataque se suma a varios precedentes contra la misma refinería y el puerto de Tuapsé, que ya habían ocasionado incendios persistentes, la suspensión de su actividad y un derrame de derivados petrolíferos en el mar Negro.

Incendio en la refinería de Tuapsé tras ataque con drones

La administración de Krasnodar informó que el fuego comenzó en la refinería debido a la caída de fragmentos de un dron. Según la agencia estatal rusa TASS, no se reportaron heridos en este incendio recientes y las labores de extinción involucraron a 122 bomberos y 39 vehículos.

Por otra parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que durante la noche interceptaron 186 drones ucranianos en distintas regiones, incluyendo Crimea y los mares Negro y de Azov.

Un objetivo estratégico energético para Rusia

La refinería de Tuapsé, propiedad de Rosneft, tiene una capacidad anual aproximada de 12 millones de toneladas métricas, equivalente a unos 240.000 barriles diarios. Entre sus productos se encuentran nafta, diésel, fuelóleo y gasóleo de vacío, con una parte significativa destinada a la exportación.

Reuters informó que tras el ataque del 16 de abril, la planta interrumpió sus operaciones debido a un incendio en el puerto que impidió la salida de productos. Las autoridades rusas también reconocieron daños en las infraestructuras de transporte y almacenamiento tras los ataques del 16 y 20 de abril.

Derrame de combustible en el mar Negro

El impacto ambiental es una de las principales preocupaciones. El centro operativo de Krasnodar reportó que el ataque del 16 de abril provocó un derrame de petróleo frente a la costa de Tuapsé. Una imagen satelital del 19 de abril mostró una mancha a unos 2,4 kilómetros de la ciudad con un área contaminada estimada en 10.000 metros cuadrados.

Las autoridades desplegaron barreras de contención y seis embarcaciones portuarias para limitar la propagación del derrame. Además, instalaron equipos de limpieza y aproximadamente 750 metros de barreras en el río Tuapsé, luego de que productos petrolíferos alcanzaran el cauce fluvial.

Calidad del aire afectada por hollín y contaminantes

Los incendios en la refinería y el puerto también deterioraron la calidad del aire en Tuapsé. Reuters reportó que las autoridades regionales detectaron concentraciones de benceno, xileno y hollín de dos a tres veces superiores a los límites permitidos, recomendando a la población permanecer en sus hogares, cerrar ventanas y limpiar las superficies.

La lluvia mezclada con los residuos del incendio generó una capa negra en las zonas cercanas a la terminal, indicando el impacto ambiental provocado por los incendios y los subproductos de la combustión.

Tragedia en Bélgorod con tres civiles fallecidos

La ofensiva con drones causó también víctimas en la región rusa de Bélgorod, fronteriza con Ucrania. Según TASS, las autoridades locales informaron de tres civiles muertos y tres heridos, entre ellos un adolescente de 16 años, tras ataques dirigidos a vehículos en varias localidades.

Estos incidentes forman parte de una escalada en ataques con drones en territorio ruso y sobre infraestructuras energéticas, estrategia con la que Ucrania busca presionar la logística, industria y economía de Moscú.

Tuapsé, epicentro de la guerra energética

La refinería de Tuapsé se ha convertido en un blanco principal de la campaña ucraniana contra instalaciones petroleras rusas. Su localización en el mar Negro, su relevancia en la exportación de productos refinados y los daños sufridos en abril hacen de esta instalación un punto sensible para la economía rusa.

Más allá del impacto militar y energético, el reciente ataque intensifica una crisis ambiental que ya afecta al mar Negro, al río Tuapsé y a la calidad del aire local. La magnitud final de la contaminación y del derrame dependerá del desarrollo de las labores de contención y de la capacidad de las autoridades rusas para controlar los incendios y limpiar las áreas afectadas.

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