La tarde de este domingo ha vuelto a estar marcada por la actividad sísmica en Ceuta. Un nuevo terremoto se ha dejado sentir en la ciudad autónoma sobre las 19.01 horas, sorprendiendo a numerosos vecinos que han percibido claramente el movimiento en distintos puntos de la ciudad. Tras el primer temblor, se registraron otros dos movimientos más en apenas unos minutos.
Muchos ceutíes no tardaron en compartir sus impresiones tras el episodio. Algunos aseguraron haber sentido este terremoto con mayor intensidad que los registrados en días anteriores.
“He notado que se movía hasta la cama”, relataba uno de los vecinos consultados tras el seísmo. Otro ciudadano afirmaba que “para mí ha sido mayor”, reflejando la sensación de inquietud generada por estos movimientos.
Los tres temblores se produjeron entre las 19.01 y las 19.12 horas, en lo que los especialistas consideran una secuencia sísmica normal dentro de este tipo de fenómenos. Según explican los expertos, tras un terremoto de cierta intensidad las tensiones acumuladas en las fallas geológicas se reajustan de manera brusca, provocando nuevos movimientos en áreas próximas durante las horas o incluso días posteriores.
La actividad sísmica registrada estos días en el entorno del Estrecho llega después del terremoto detectado días atrás en el norte de Marruecos. Desde entonces, el entorno de Ceuta ha continuado registrando pequeños movimientos sísmicos.
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) detectó recientemente varios seísmos de magnitudes 2.3 y 2.2, localizados a profundidades de entre 14 y 19 kilómetros. Los especialistas relacionan estos episodios con el proceso natural de reajuste de la corteza terrestre tras el temblor inicial.
La región del Estrecho se encuentra en una de las zonas tectónicas más activas del entorno mediterráneo, debido al contacto entre la placa Africana y la Euroasiática, atravesadas por numerosas fallas activas. Este tipo de fenómenos, conocidos como secuencias o enjambres sísmicos, ya se han producido anteriormente en la zona, como ocurrió tras el terremoto de Alhucemas en 2016.
Aunque las magnitudes registradas hasta ahora son moderadas o leves, algunos vecinos, especialmente en edificios altos, han percibido vibraciones y pequeños movimientos de objetos en sus viviendas.
Los organismos oficiales mantienen un seguimiento constante de la situación a través de sistemas de monitorización sísmica en tiempo real. Los expertos insisten en que este tipo de secuencias suelen disminuir progresivamente hasta desaparecer y que, por el momento, no existe un riesgo mayor inmediato para la población.



