La despedida de los dos guardias civiles que fallecieron el pasado viernes en las aguas de Huelva, el agente Germán Pérez y el capitán Jerónimo Jiménez, se transformó en un escenario complejo de tensión social y política. María Jesús Montero, candidata del PSOE a la Junta de Andalucía, fue la única que tuvo que afrontar el desencanto de una multitud que criticaba la gestión del Gobierno central y la falta de recursos en la lucha contra el narcotráfico.
Recibimiento tenso: «No os queremos aquí»
A pesar de la amenaza de lluvia, que no impidió una gran asistencia, Montero fue recibida con silbidos, gritos y críticas al llegar a la capilla ardiente instalada en la Comandancia de la Guardia Civil. Frases como «No os queremos en Andalucía» y acusaciones de presentarse «solo para la foto» fueron algunas de las expresiones dirigidas hacia la exvicepresidenta mientras expresaba sus condolencias a los familiares.
La situación se agravó por lo que diversas asociaciones profesionales, entre ellas Jucil, señalaron como un abandono institucional. La ausencia de ministros, especialmente Fernando Grande-Marlaska, dejó a Montero como el único representante destacado del PSOE, acompañada únicamente por cargos de menor rango como la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, y la directora general del cuerpo, Mercedes González.
La advertencia del obispo: «Es irresponsable mirar hacia otro lado»
En la Iglesia de la Concepción, durante el funeral, el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, pronunció una homilía con fuerte contenido político y social. El obispo denunció que el narcotráfico representa un negocio de «dinero manchado con lágrimas y sangre» y dirigió un llamado directo a las autoridades:
«Es una grave irresponsabilidad que las instituciones ignoren la situación y no proporcionen a las fuerzas de seguridad los recursos necesarios para enfrentar a una delincuencia organizada cada vez más violenta y poderosa».
Dolor en el Servicio Marítimo
El momento más emotivo del día fue protagonizado por Luisa, la viuda del agente Germán Pérez, quien cargó el féretro de su esposo a hombros. Luisa, también integrante de la Guardia Civil y compañera en el Servicio Marítimo, simbolizó el doble padecimiento de una familia dedicada a una profesión que, según denuncian sus colegas, se desempeña actualmente bajo condiciones de «desigualdad mortal».
Moreno Bonilla reclama soluciones definitivas
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, quien también asistió al acto, destacó que el narcotráfico se ha convertido en un «problema gravísimo» que ya ha provocado múltiples muertes, incluyendo la tragedia ocurrida en Barbate hace dos años. Moreno urgió al Estado a resolver de manera definitiva la falta de recursos, aunque manifestó confianza en que, con el compromiso político necesario, «esta batalla podrá ganarse».
La jornada finalizó con una herida abierta en Huelva: una comunidad que se siente desamparada ante las narcolanchas y una clase política que, en plena campaña electoral, ha mostrado una evidente desconexión entre las decisiones tomadas en Madrid y la realidad del litoral andaluz.


