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Unidad, legalidad, humanidad y cooperación con Marruecos: las claves del Rey para afrontar la crisis

El monarca reivindica la soberanía española y la dimensión europea de Ceuta, reclama coordinación institucional y retornos conforme a la ley, defiende el trato digno a los migrantes y reconoce las consecuencias sociales y psicológicas de la crisis.

TeleCeuta | Ceuta

La visita de los Reyes a Ceuta ha dejado, además de las muestras de cercanía y respaldo a la ciudadanía, un discurso de Felipe VI que aborda algunas de las cuestiones fundamentales para afrontar la grave crisis migratoria.

Unidad institucional, respeto a la legalidad, trato humanitario y buenas relaciones con Marruecos constituyen cuatro ejes de su intervención, a los que se suman la defensa de la soberanía española, la responsabilidad europea y el compromiso del Estado con el futuro de la ciudad.

Ceuta es España y también Europa

Felipe VI reafirmó la pertenencia de Ceuta y Melilla a España y defendió el carácter indiscutible de su soberanía.

«Ceuta es España…, y Ceuta es Europa», proclamó el monarca, situando la crisis en una dimensión que trasciende las fronteras nacionales.

Su mensaje recuerda que Ceuta constituye una frontera exterior de la Unión Europea y que los desafíos relacionados con su seguridad y estabilidad requieren también atención y cooperación europea.

Unidad institucional ante la gravedad de la crisis

El Rey reclamó colaboración entre las administraciones y las fuerzas políticas para afrontar una situación extraordinaria y ofrecer respuestas eficaces.

Habló de «unidad institucional» y de la necesidad de adoptar «soluciones prácticas y tangibles».

La coordinación entre el Gobierno central, la Ciudad Autónoma y las instituciones competentes resulta esencial para abordar un problema que ninguna administración puede resolver por sí sola.

Retornos legales y trato humano

Felipe VI defendió el regreso de quienes no tengan derecho a permanecer en España, pero insistió en que debe realizarse «por los cauces legalmente establecidos».

La rapidez en los retornos debe ser compatible con las garantías jurídicas y con el examen de las circunstancias individuales, especialmente en el caso de menores y personas que puedan necesitar protección internacional.

Al mismo tiempo, reclamó que los migrantes sean tratados «con dignidad y humanidad» mientras permanezcan en territorio español.

El monarca también recordó la obligación de respetar las normas de convivencia y los derechos de los ceutíes.

La aplicación de la ley, la atención humanitaria y la protección de la seguridad y los derechos de los vecinos forman parte de una misma responsabilidad institucional.

Marruecos: buena vecindad y defensa de la soberanía

Otro de los aspectos destacados del discurso fue la necesidad de mantener unas relaciones constructivas con Marruecos, basadas en la confianza, el respeto mutuo y la buena fe.

El Rey combinó este llamamiento a la cooperación con una defensa expresa de la soberanía española sobre Ceuta y Melilla.

La colaboración con el país vecino resulta fundamental para la gestión fronteriza, los retornos legalmente procedentes y la prevención de nuevas crisis.

La defensa de los intereses de Ceuta y el mantenimiento de buenas relaciones con Marruecos no son objetivos incompatibles.

Las consecuencias sociales y psicológicas de la crisis

Felipe VI también reconoció que la crisis ha tenido consecuencias que van más allá de la gestión migratoria, afectando a la vida social, económica y emocional de los ceutíes.

La preocupación por la seguridad, las alteraciones de la actividad cotidiana y la incertidumbre sobre el futuro forman parte de una situación cuya superación exige algo más que resolver los expedientes administrativos.

Recuperar la normalidad significa también restablecer la tranquilidad, la confianza y la convivencia en la ciudad.

Del compromiso institucional a las soluciones

El Rey quiso transmitir un mensaje de respaldo a los ceutíes: «No os vamos a dejar solos ni indefensos».

Tras la visita real, continúan pendientes la tramitación de los expedientes, la atención a los migrantes que permanecen en Ceuta y la recuperación de la normalidad en las barriadas y espacios públicos afectados.

El discurso de Felipe VI no sustituye las decisiones que corresponden a los gobiernos y administraciones competentes, pero plantea un marco para afrontar la crisis desde la responsabilidad compartida.

La seguridad, la convivencia, el respeto a la legalidad, la cooperación con Marruecos y la solidaridad europea no son soluciones alternativas, sino responsabilidades que deben abordarse conjuntamente.

La visita de los Reyes ha concluido. El desafío pendiente es convertir esos principios y compromisos en medidas concretas que permitan a Ceuta recuperar la normalidad.

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