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miércoles, septiembre 16, 2026
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Ya está bien de demagogia con las expulsiones

Que no nos engañen con propuestas imposibles: exigir firmeza no significa pedir que se incumpla la ley

Durante semanas se han escuchado en Ceuta gritos de «invasores, expulsión», respaldados políticamente por quienes presentan la expulsión inmediata de todos los que llegaron en julio como si fuera una decisión sencilla.

No lo es.

España y la Unión Europea permiten y contemplan retornos de quienes no tienen derecho a permanecer, pero siempre mediante los procedimientos establecidos y con las garantías jurídicas correspondientes. No existe un mecanismo que permita una expulsión colectiva e indiscriminada.

Al Gobierno se le pueden reprochar muchas cosas: falta de previsión, tardanza en la respuesta, errores de coordinación o una comunicación deficiente. Se le puede exigir más rapidez, más eficacia y una frontera mejor preparada.

Lo que no se le puede pedir es que incumpla la ley.

También resulta contradictorio exigir retornos y, al mismo tiempo, reclamar una ruptura total con Marruecos. Se puede exigir a Rabat cooperación, explicaciones y responsabilidades por lo ocurrido, pero la cooperación es también una herramienta necesaria para conseguir retornos y evitar nuevas crisis.

La indignación de los ceutíes es legítima. La preocupación por la seguridad también. Pero una consigna no es una solución jurídica.

Y hay algo todavía más preocupante: caldear a la ciudadanía contra quienes han llegado puede transformar una crisis migratoria en un problema de convivencia. Llamar «invasores» a miles de personas y plantear soluciones que no explican cómo pueden ejecutarse no ayuda a resolver nada.

Firmeza y legalidad no son incompatibles.

Se puede exigir una frontera segura, prevención, coordinación, retornos efectivos cuando legalmente procedan y responsabilidades políticas por los errores cometidos.

Pero no se puede convertir el incumplimiento de la ley en una propuesta política.

La pregunta es sencilla para quienes reclaman una expulsión inmediata y colectiva:

¿Qué norma española o europea permite hacerlo?

Si existe, que se explique. Si no existe, dejemos de venderlo como una solución posible.

Ceuta merece algo más que consignas. Merece una política migratoria seria, una frontera segura, procedimientos de retorno eficaces y respetuosos con la ley, cooperación con Marruecos y una respuesta europea acorde con la realidad de nuestra ciudad.

Y, sobre todo, merece que quienes tenemos responsabilidades políticas, institucionales o simplemente vivimos aquí contribuyamos a rebajar la tensión y a buscar soluciones, en lugar de alimentar el enfrentamiento.

Porque defender Ceuta no consiste en gritar más fuerte. Consiste en trabajar juntos para que sea una ciudad segura, cohesionada y capaz de afrontar estos desafíos sin renunciar ni a la firmeza ni a sus principios.

Ese debería ser el objetivo común.

Plutarco

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