El creador estadounidense Mykhailo Viktorovych Polyakov fue sancionado en India tras intentar por segunda vez establecer contacto con la tribu que permanece aislada en la isla North Sentinel. El ciudadano estuvo próximo a recibir una pena privativa de libertad en el país asiático tras ingresar en una zona cuyo acceso está expresamente prohibido por la legislación local. Los hechos ocurrieron durante un viaje que el propio Polyakov documentó con la intención de compartir su experiencia con sus seguidores en redes sociales.
Los sucesos sucedieron el 22 de mayo. Según el material audiovisual presentado por Polyakov, se desplazó hasta la región de North Sentinel, reconocida por su entorno natural y playas, donde habita una de las comunidades humanas más aisladas mundialmente. En esta segunda ocasión, mientras recorría el perímetro de la isla, manifestó que su objetivo era «modernizar» a los habitantes nativos. En sus propias palabras, afirmó: «Voy a llevarles cientos de años adelante. Quiero entregarles un regalo significativo de nuestra civilización».
Partiendo de esa intención, se acercó a la límite del territorio indígena para entregar una lata de Coca-Cola light como símbolo de la sociedad moderna. Sin embargo, cualquier aproximación a esta comunidad está estrictamente prohibida por la normativa india. Según información publicada por 7Sur, la intrusión no autorizada en territorios donde habitan tribus indígenas en India puede conllevar penas de hasta cinco años de prisión.
La sentencia evitó el encarcelamiento de Polyakov mediante el pago de una fianza de 15.000 rupias, equivalentes a 134,76 euros. Tras abonar esta suma, la sanción se limitó a una advertencia formal. No obstante, las autoridades ordenaron su expulsión inmediata del país y solicitaron la entrega de las grabaciones realizadas durante la incursión ilegal. A pesar de ello, Polyakov retuvo el control de los vídeos.
El hecho de que no hubo contacto físico directo con los nativos fue clave para evitar la prisión. El vídeo proporcionado finaliza en el momento en que desembarca en la orilla de la isla. En su defensa legal, Polyakov argumentó que no representaba un riesgo sanitario para la comunidad, señalando: «Me he vacunado contra la gripe y el sarampión. Nunca tuve interacción directa con ellos. Hasta donde sé, no se puede contagiar a nadie con solo mirarlo».
Las investigaciones oficiales revelaron que este no fue un acto aislado. El año anterior, en 2025, Polyakov ya intentó acercarse a la misma tribu. Entonces, realizó una incursión similar tras varios meses dedicados a buscar comunidades indígenas que permanecen desconectadas de la sociedad moderna.


