La víctima, un ceutí musulmán, asegura que fue increpada y golpeada por dos vecinos que lo confundieron con un ciudadano marroquí llegado a la ciudad durante la entrada masiva
Ceuta vive un nuevo episodio de tensión en plena calle. La situación generada en la ciudad autónoma tras la entrada masiva de ciudadanos marroquíes registrada el pasado 30 de julio está dejando episodios de creciente crispación que comienzan a afectar incluso a los propios vecinos.
El último de estos episodios se ha producido este lunes, a plena luz del día y en pleno centro de Ceuta, en el entorno de Gran Vía. Un ciudadano ceutí musulmán asegura haber sido increpado y agredido por dos personas que, según su relato, lo confundieron con uno de los ciudadanos marroquíes que permanecen en la ciudad tras la entrada irregular de finales de julio.
Los hechos se produjeron alrededor de las 13:30 horas. La víctima se encontraba sentada tranquilamente en un poyete situado entre Gran Vía y el puente donde se encuentra la estatua de Hércules cuando, según ha explicado al medio, dos vecinos se acercaron para increparle.
Según su testimonio, ambos comenzaron a señalarlo como uno de los ciudadanos marroquíes que habían entrado irregularmente en Ceuta. La situación fue a más y, siempre según el relato de la víctima, uno de los agresores llegó a golpearle en el rostro.
La escena provocó la reacción de las personas que se encontraban en las inmediaciones, que acudieron ante lo que estaba sucediendo. Finalmente tuvo que intervenir la Policía Local para poner fin al incidente.
Sacó su DNI para demostrar que era español
Uno de los momentos más significativos se produjo cuando la víctima mostró su Documento Nacional de Identidad para acreditar que era ciudadano español y ceutí.
Al comprobar que se habían equivocado de persona, los dos individuos emprendieron la huida a la carrera, sin que en ese momento pudieran ser identificados.
El ciudadano agredido recibió el respaldo de varias personas que presenciaron los hechos y fue atendido por agentes de la Policía Local, a quienes trasladó lo ocurrido.
Posteriormente abandonó el lugar visiblemente indignado por una situación que, más allá de la agresión denunciada, vuelve a poner sobre la mesa el nivel de tensión que se está alcanzando en las calles de Ceuta.
Cuando el origen se convierte en una acusación
El episodio adquiere una especial gravedad por un elemento que la propia víctima considera determinante: fue señalado y agredido por su apariencia, al ser confundido con una persona de nacionalidad marroquí.
Que un ciudadano español tenga que mostrar su DNI para demostrar que es español después de ser increpado y golpeado constituye, cuando menos, una imagen preocupante del clima social que atraviesa la ciudad.
La crisis migratoria no solo está generando presión sobre los servicios públicos y las instituciones. También está dejando un escenario de confrontación social en el que el riesgo de que determinados colectivos sean señalados de manera indiscriminada aumenta con cada nuevo episodio.
La denuncia de Mohamed Mustafa por los insultos a una menor
Este incidente se produce, además, apenas unas horas después de que el líder de Ceuta Ya!, Mohamed Mustafa, denunciara públicamente los insultos que habría sufrido una menor musulmana durante la manifestación que se dirigió hacia la frontera.
Mustafa afirmó en sus redes sociales que la menor habría recibido expresiones como “traidora” o “invasora”. El dirigente político vinculó aquella situación con el clima de tensión que, a su juicio, se ha instalado en la ciudad.
En relación con la agresión registrada este lunes, Mustafa aseguró que, según testimonios que había recibido, el ciudadano habría sido golpeado mientras era objeto de insultos.
El líder de Ceuta Ya! cuestionó que estos episodios puedan ser considerados simples excepciones y responsabilizó políticamente al Partido Popular y a determinados discursos públicos del clima social existente.
También advirtió de que el término “invasor” puede terminar utilizándose no solo contra quienes llegaron irregularmente a la ciudad, sino contra ciudadanos ceutíes por su forma de ser, pensar, sentir, rezar o vestir.
Una línea que Ceuta no puede cruzar
La preocupación que genera la crisis migratoria no puede convertirse en una licencia para señalar, insultar o agredir a ciudadanos por su aspecto, religión, origen percibido o apellido.
Ceuta es una ciudad especialmente sensible a cualquier fractura de convivencia. La presión migratoria ha generado durante semanas preocupación, incertidumbre y malestar entre una parte de la población. Pero trasladar esa tensión contra otros ceutíes supone cruzar una línea especialmente peligrosa.
El incidente de este lunes deja una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando el miedo, la indignación y la crispación terminan haciendo que un vecino deje de reconocer a otro vecino como parte de su propia ciudad?
Porque la persona que, según su relato, terminó siendo agredida no era uno de los recién llegados. Era un ceutí.
Y tuvo que sacar su DNI para demostrarlo.


