El atestado policial recoge que la mujer habría ordenado a las menores entregar sus teléfonos, se los habría arrebatado y posteriormente habría abandonado el recinto con dos dispositivos. Vecinos aseguran reconocerla como profesora del Colegio Reina Sofía
Ceuta, 13 de agosto de 2026. — Un incidente ocurrido la noche del pasado 11 de agosto en el polideportivo situado junto al Colegio Reina Sofía, utilizado como espacio temporal de acogida de menores, ha terminado en dependencias de la Policía Nacional con una denuncia que plantea serios interrogantes sobre la actuación de una mujer que, según el relato recogido en un atestado policial, se habría presentado ante las menores como policía y habría utilizado esa supuesta condición para exigirles la entrega de sus teléfonos móviles.
Los hechos se produjeron alrededor de las 21:00 horas, cuando las menores se encontraban preparándose para cenar. Según la declaración incorporada al atestado, una mujer vestida con un chaleco amarillo se habría dirigido a ellas a grandes voces.

«Soy policía»: una supuesta autoridad para imponer la entrega de los móviles
Según consta en la denuncia, la mujer habría manifestado a las menores: «Soy policía, todo lo que yo diga lo tenéis que acatar», antes de ordenarles que dejaran sus teléfonos.
Cuando algunas de ellas continuaron utilizando los dispositivos, la mujer habría reaccionado, siempre según el relato del denunciante, arrebatándoselos directamente de las manos.
El episodio habría provocado que varias menores comenzaran a quejarse y llorar. Aunque algunos teléfonos fueron posteriormente devueltos, dos de ellos no habrían sido entregados a sus propietarias.
Los teléfonos, en una bolsa de basura
El atestado recoge una acusación especialmente llamativa: las menores habrían visto cómo la mujer recogía los teléfonos y los introducía disimuladamente en una bolsa de basura negra, para posteriormente salir del recinto y guardarlos en el maletero de un vehículo particular de color negro.
Los dispositivos aparecen relacionados en el atestado policial, sin que en esta información se haga referencia a su valor económico.
Según el denunciante, las menores trataron posteriormente de recuperar sus teléfonos mediante otros voluntarios, pero la devolución no se habría producido inicialmente.
Vecinos la identifican como profesora
A la gravedad del episodio se suma otro extremo que deberá ser esclarecido. Numerosos vecinos y personas del entorno aseguran haber reconocido a la mujer como una profesora del Colegio Reina Sofía.
Esta identificación no constituye una conclusión policial y deberá ser confirmada oficialmente. Sin embargo, de verificarse, plantearía nuevas preguntas sobre las funciones de la persona implicada y, especialmente, sobre el motivo por el que presuntamente habría manifestado ante las menores que era policía.
La cuestión resulta especialmente sensible al tratarse de menores en situación de acogida, ante las que la invocación de una autoridad policial podría haber generado una situación de miedo, desconcierto y alteración del orden dentro del recinto.
Un segundo episodio durante la madrugada
Los hechos no habrían terminado con la primera intervención.
Según relatan testigos, la mujer habría regresado posteriormente, ya de madrugada, al campamento de acogida, donde se habría producido un nuevo episodio de tensión.
Siempre según estas versiones, la mujer habría amenazado e insultado a uno de los voluntarios después de que este le reclamara que no alterara el orden en el lugar.
El episodio habría tenido lugar, según los testigos, en presencia de un grupo de agentes de la Policía Nacional que se encontraba en esos momentos realizando labores de control y vigilancia en la zona.
La presencia de los agentes podría aportar elementos relevantes para esclarecer lo sucedido durante este segundo incidente, especialmente respecto a las expresiones utilizadas y a la actitud mantenida por las partes.
La intervención policial tras la retirada de los teléfonos
Después del primer incidente, el denunciante había dado aviso a la Policía Nacional. Los agentes se personaron en el lugar e identificaron tanto al denunciante como a la mujer señalada.
El atestado recoge que, ante la presencia policial, la mujer se habría mostrado nerviosa y alterada y habría proferido insultos contra el denunciante delante de los agentes y de numerosos voluntarios.
La documentación policial incorpora asimismo la relación de los dos teléfonos cuya devolución se reclama.
Un episodio que exige explicaciones
Lo sucedido plantea interrogantes que deberán ser aclarados.
¿Por qué la mujer habría afirmado ser policía? ¿Tenía realmente alguna autoridad para ordenar a las menores entregar sus teléfonos? ¿Por qué los dispositivos habrían terminado, según el relato de los testigos, en una bolsa de basura y posteriormente en un vehículo particular? ¿Y qué ocurrió horas después, cuando presuntamente regresó al campamento?
Y si finalmente se confirma que la mujer es efectivamente una profesora del Colegio Reina Sofía, la situación adquiere una dimensión todavía más delicada: ¿qué protocolo tenía el centro para este tipo de actuaciones y quién autorizó, en su caso, una intervención de estas características?
Las afirmaciones sobre la identidad profesional de la mujer y sobre el segundo episodio nocturno proceden de testimonios y deberán ser verificadas. Del mismo modo, el contenido del atestado policial recoge la versión del denunciante y no supone por sí mismo una declaración de culpabilidad ni permite considerar probados todos los hechos denunciados.
Sin embargo, el episodio merece una investigación exhaustiva. Cuando se trata de menores acogidas, nadie debería generar miedo invocando una autoridad policial que no le corresponda, ni convertir un espacio destinado a su protección en escenario de enfrentamientos, amenazas o confusión.
La investigación deberá determinar qué ocurrió realmente aquella noche, quién intervino y si alguna de las actuaciones denunciadas puede tener consecuencias legales o administrativas.


