Tras la confirmación de la plena colaboración con Marruecos para ejecutar los retornos, la inquietud se dispara entre las miles de personas que aguardan en condiciones de extrema precariedad en la ciudad autónoma.
CEUTA. — La certeza de una próxima devolución forzosa ha alterado las expectativas de los miles de migrantes que cruzaron la frontera a nado hacia Ceuta en recientes episodios de entradas masivas. Las claras palabras del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, asegurando que «hasta la última persona que ha entrado irregularmente volverá a Marruecos», han generado inquietud y preocupación en los asentamientos y en los centros de acogida de la ciudad autónoma, donde unas 5.000 personas se encuentran en situación irregular tras dos semanas de fuerte presión asistencial.
El comunicado del responsable de la diplomacia española —que ratificó la cooperación y disposición de Rabat para coordinar las devoluciones hacia el país de origen— ha supuesto un duro golpe para quienes arriesgaron sus vidas cruzando el mar bajo la creencia, en muchos casos fomentada por desinformaciones en redes sociales, que la llegada a Ceuta les permitiría un tránsito directo hacia la Península u otros países de Europa.
Refuerzo policial y agilización de expedientes de expulsión
El miedo a devoluciones inmediatas coincide con un considerable incremento del despliegue policial en la ciudad. El Ministerio del Interior ha aumentado en más del 40% el número de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Ceuta y ha incorporado especialistas de la Brigada de Extranjería para acelerar la gestión administrativa y la tramitación de expedientes de expulsión.
Mientras las fuerzas de seguridad refuerzan la vigilancia en la zona urbana y en la frontera ante posibles nuevas convocatorias masivas en redes sociales, en los campamentos improvisados predomina la incertidumbre. En la población migrante se observa una sensación de desánimo al comprobar que las rutas hacia la Península permanecen cerradas y que el acuerdo diplomático entre Madrid y Rabat se orienta principalmente hacia la ejecución sistemática de las devoluciones.


