El eurodiputado sevillano Luis «Alvise» Pérez ha cambiado radicalmente su estrategia hacia una postura de «total victimización» en el tramo final de la campaña para las elecciones en Andalucía. Ante unas encuestas desfavorables, el líder de Se Acabó la Fiesta (SALF) ha intensificado el tono de su mensaje ante la posible repetición de un resultado negativo en las urnas, llegando a afirmar con desafío: “¡Tendrán que ilegalizarnos!”.
Un tercer intento autonómico marcado por la presión
Las elecciones en Andalucía suponen la tercera ocasión en la que Alvise intenta que su formación entre en un parlamento autonómico, un objetivo que hasta ahora no ha logrado, tras los reveses sufridos en las recientes convocatorias electorales de Aragón y Castilla y León [cite: 2.1.2].
Frente a proyecciones demoscópicas que dificultan el acceso al Hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento andaluz, el comunicador ha optado por reforzar la lealtad de su electorado apelando a una narrativa de persecución institucional y censura [cite: 2.1.2]. Según expertos en el ámbito político, este endurecimiento del discurso busca mantener activa a su base de seguidores y garantizar la continuidad de la formación, pensando ya en las próximas elecciones generales [cite: 2.1.2].
Polarización durante los últimos días antes del 17-M
Esta táctica de confrontación directa pretende aprovechar el descontento en una comunidad que ha sido históricamente significativa para evaluar las tendencias del voto a la derecha y extrema derecha. El discurso en tono de mitin y con un enfoque apocalíptico de Alvise coincide con una etapa final de campaña muy polarizada, en la que los partidos tradicionales y las nuevas formaciones compiten de forma intensa por atraer hasta el último voto de los indecisos.
A pocos días de la votación, el escenario es complicado para el eurodiputado, que intenta transformar la oposición en su argumento principal para explicar la limitada presencia territorial de su proyecto fuera de Bruselas.


