La organización asegura haber documentado golpes, humillaciones y hostigamiento por parte de militares y reclama una respuesta urgente para las personas migrantes, especialmente menores y mujeres
Ceuta/Madrid, 30 de septiembre de 2026. — Amnistía Internacional ha denunciado este miércoles la existencia de graves vulneraciones de derechos humanos en Ceuta tras la entrada masiva de más de 80.000 personas migrantes a finales de julio. La organización asegura haber documentado durante una investigación sobre el terreno posibles casos de tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes atribuidos a miembros de las Fuerzas Armadas, así como unas condiciones de acogida que considera indignas.
La organización realizó una visita a Ceuta entre el 10 y el 15 de septiembre, durante la que recorrió diferentes lugares donde permanecen personas migrantes y solicitantes de asilo, y mantuvo reuniones con organizaciones sociales, periodistas, representantes de la Fiscalía y responsables del Gobierno de la Ciudad Autónoma.
Según Amnistía Internacional, su equipo entrevistó a más de 65 personas, entre ellas 31 menores de entre 13 y 17 años, 26 mujeres —dos de ellas embarazadas— y 12 personas que habían solicitado protección internacional o tenían intención de hacerlo.
La entidad asegura haber recopilado 22 testimonios directos en los que se describen presuntas agresiones, amenazas, humillaciones, confiscación o destrucción de teléfonos móviles y robo de dinero, atribuidos a militares que patrullan diferentes zonas de la ciudad.
Denuncias de golpes y malos tratos
Amnistía Internacional afirma haber documentado lesiones que, según su valoración, serían compatibles con golpes producidos mediante defensas rígidas. Entre los testimonios recogidos figuran los de jóvenes que aseguran haber sido golpeados en la cabeza y otras partes del cuerpo.
Uno de los entrevistados habría relatado que fue obligado a arrodillarse antes de recibir golpes. Otro joven marroquí aseguró que llevaba 25 días sin poder caminar después de haber sido empujado desde una altura mientras dormía junto a otras personas en las inmediaciones de la ermita de San Antonio.
La organización también recoge testimonios de personas que aseguran haber sido golpeadas mientras estaban inmovilizadas con bridas.
En uno de los relatos recogidos por Amnistía Internacional, un joven afirma haber sido introducido en el maletero de un vehículo, amordazado y posteriormente golpeado con porras y puñetazos antes de ser arrojado por un terraplén.
La organización señala además que ha tenido acceso a vídeos y documentación médica que, según su interpretación, serían compatibles con algunas de las denuncias.
Mujeres y menores, entre los colectivos más vulnerables
Uno de los principales focos de preocupación de Amnistía Internacional son los menores no acompañados y las mujeres que permanecen en la calle.
Según los datos citados por la organización, 2.383 menores migrantes no acompañados han sido identificados en Ceuta y entre 500 y 700 continuarían actualmente en la calle, sin una cobertura adecuada.
A ello se sumarían alrededor de 800 mujeres, algunas acompañadas de sus hijos e hijas, que permanecerían también en asentamientos improvisados.
Amnistía Internacional denuncia que algunas familias monomarentales llevan semanas durmiendo a la intemperie. Como ejemplo, señala a unas 20 familias instaladas en una carpa próxima a la mezquita de Sidi Embarek, donde, según la organización, duermen en el suelo y carecen de duchas y aseos adecuados.
La entidad también alerta de la existencia de investigaciones por presunta violencia sexual contra personas migrantes. Según los datos del Consejo General del Poder Judicial citados por Amnistía Internacional, se habrían iniciado 37 investigaciones, con 39 víctimas, de las cuales 14 serían menores.
Críticas a la atención humanitaria
La organización considera insuficiente la respuesta humanitaria desplegada en la ciudad.
Según los testimonios recopilados, algunas personas pasan la noche en tiendas de campaña, bajo lonas o directamente a la intemperie, en zonas como las playas de Benítez y el Trampolín, las Naves del Tarajal, los alrededores del CETI, La Hípica, Sidi Embarek, Loma Colmenar o las proximidades de El Príncipe.
Amnistía Internacional asegura haber constatado carencias de agua potable, duchas, productos de higiene, ropa y atención sanitaria.
También cuestiona el sistema de reparto de alimentos. Según su investigación, Cruz Roja distribuye una bolsa de comida una vez al día en la playa del Trampolín, con pan, agua, una lata de atún, zumo y galletas.
La organización sostiene que algunas familias deben recorrer largas distancias para poder recibir esa ración y denuncia que no existirían mecanismos suficientes para garantizar una alimentación adecuada a los niños y niñas que permanecen en la calle.
Denuncias sobre acceso a la sanidad
El informe también recoge testimonios relacionados con la atención sanitaria.
Amnistía Internacional afirma haber entrevistado a personas que aseguran haber tenido que esperar durante horas en el exterior del Hospital Universitario de Ceuta para recibir asistencia.
Una de las mujeres entrevistadas relató que acudió al hospital con su hija de 16 años y que ambas terminaron abandonando el centro durante la madrugada después de varias horas de espera.
La organización también asegura haber recogido testimonios de personas con heridas en la cabeza que denunciaban largas esperas para ser atendidas.
Estas afirmaciones corresponden a los testimonios recopilados por la organización y deberán ser contrastadas por las autoridades competentes.
La situación de los solicitantes de asilo
Amnistía Internacional alerta asimismo de la situación de personas procedentes de países como Somalia y Yemen, que aseguran haber solicitado protección internacional o tener intención de hacerlo.
La organización sostiene que algunas de estas personas no habrían sido identificadas adecuadamente ni informadas sobre los procedimientos de asilo y denuncia casos que, a su juicio, podrían constituir expulsiones ilegales.
Entre los testimonios figura el de un ciudadano yemení de 34 años que asegura haber sido detenido y posteriormente trasladado a la frontera con Marruecos seis días después de su llegada a Ceuta.
Denuncia de perfilamiento racial
Otro de los aspectos destacados por Amnistía Internacional es lo que califica como perfilamiento racial.
La organización asegura haber observado controles e identificaciones en función de la apariencia física o la vestimenta y sostiene que algunas personas racializadas, incluidos ciudadanos de Ceuta, habrían sido objeto de controles.
Durante su investigación, la delegación afirma haber presenciado cómo militares preguntaban a personas racializadas si eran de Ceuta y les ordenaban abandonar determinados espacios.
La organización atribuye a uno de los militares la siguiente frase:
“Tenemos órdenes para que no se sientan cómodos”.
Amnistía Internacional interpreta este comportamiento como parte de un patrón de hostigamiento, aunque corresponde a las autoridades investigar y determinar las circunstancias concretas de cada actuación.
Críticas al discurso político y a la difusión de mensajes de odio
El informe sitúa además la situación humanitaria en un contexto de creciente tensión social.
Amnistía Internacional sostiene que los mensajes de odio relacionados con la crisis migratoria aumentaron durante agosto y cita datos de OBERAXE según los cuales los mensajes de odio en redes sociales crecieron un 76% durante ese periodo.
La organización critica especialmente expresiones utilizadas en el debate político y público que, según su interpretación, contribuyen a deshumanizar a las personas migrantes.
También reclama a las autoridades y representantes políticos que condenen públicamente los discursos racistas, xenófobos e islamófobos y que se investiguen aquellos mensajes que puedan superar los límites establecidos por la legislación.
Periodistas y ONG denuncian hostigamiento
Amnistía Internacional dedica igualmente parte de su informe a las dificultades que, según afirma, están encontrando periodistas, activistas y organizaciones humanitarias que trabajan sobre el terreno.
La organización menciona incidentes denunciados por periodistas de La Sexta, RTVE y elDiario.es, así como episodios que habrían afectado a organizaciones como Brigadas, Luna Blanca y No Name Kitchen.
Respecto a esta última organización, Amnistía Internacional relata diferentes episodios de tensión, incluida la presencia de un vehículo militar frente a su sede y la detención de dos activistas el 25 de agosto tras grabar una actuación policial.
También recoge la agresión denunciada el 20 de septiembre contra el activista Rafa Borrego, la abogada Sofía Cánovas y la diputada ceutí Julia Ferreras durante una movilización.
Según el relato incorporado al informe, el vehículo en el que viajaban fue alcanzado por huevos y piedras y sufrió daños en una de sus lunas.
Amnistía Internacional reclama que periodistas, organizaciones humanitarias y activistas puedan desarrollar su trabajo sin sufrir amenazas, agresiones u obstáculos.
La propia delegación de Amnistía asegura haber sufrido hostigamiento
La organización afirma que miembros de su propia delegación fueron identificados durante su investigación por agentes de la Policía Nacional después de que militares y personal de seguridad del Hospital Universitario cuestionaran su presencia.
Asimismo, asegura que uno de los militares desplegados en las inmediaciones del hospital les dirigió insultos durante su trabajo de documentación.
Nueve medidas para las autoridades
Ante la situación descrita, Amnistía Internacional ha remitido cartas al presidente del Gobierno de España y al presidente del Gobierno de Ceuta con una serie de recomendaciones.
Entre ellas reclama:
- Garantizar asistencia humanitaria, alimentación, agua potable, higiene y atención sanitaria.
- Identificar de forma adecuada a las personas especialmente vulnerables.
- Proteger y proporcionar alojamiento digno a los menores no acompañados.
- Facilitar el traslado a la Península de personas en situación de riesgo y solicitantes de asilo.
- Ordenar el cese de cualquier actuación de hostigamiento, humillación o violencia contra personas migrantes.
- Investigar de forma independiente las denuncias de abusos y posibles casos de tortura.
- Garantizar el principio de no devolución y el acceso efectivo al procedimiento de asilo.
- Condenar los discursos racistas, xenófobos e islamófobos y actuar frente a la incitación al odio.
- Proteger el trabajo de periodistas, organizaciones humanitarias y defensores de derechos humanos.
Amnistía reconoce la complejidad de la situación
La organización señala que es consciente de la extraordinaria presión sufrida por Ceuta tras la llegada masiva de personas y expresa su solidaridad con la población de la ciudad.
También reconoce la dificultad de la labor desarrollada por las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad durante una situación excepcional y recuerda que se han producido detenciones de personas migrantes por presuntas agresiones a militares.
No obstante, sostiene que cualquier actuación de las autoridades debe desarrollarse dentro del marco de la legislación nacional e internacional y con respeto a los derechos fundamentales.
Las acusaciones formuladas por Amnistía Internacional, especialmente las relativas a posibles torturas y malos tratos por parte de miembros de las Fuerzas Armadas, constituyen denuncias que deberán ser investigadas y contrastadas por las autoridades judiciales y administrativas competentes.
La organización reclama que estas investigaciones sean independientes, exhaustivas e imparciales y que, si se acreditan responsabilidades, se adopten las correspondientes medidas penales y disciplinarias.



