Ramon Gil
Juan Vivas, el PP y Vox Ceuta reclaman el retorno inmediato de los migrantes, pero rechazan las alternativas de alojamiento y el traslado solidario. La pregunta es inevitable: mientras se tramitan los retornos a Marruecos, ¿qué solución proponen?
La frase «que los devuelvan ya» suena contundente y puede expresar el hartazgo de una población ceutí angustiada por la crisis migratoria en Ceuta. Pero gobernar exige responder a una pregunta mucho menos sencilla: ¿cómo?
Los retornos a Marruecos no se ejecutan con una declaración política. Exigen identificación, procedimientos, garantías legales y cooperación entre España y Marruecos. Y cuando se trata de menores migrantes no acompañados existen, además, obligaciones específicas de protección.
Mientras tanto, las personas siguen aquí.
Y ahí aparece el problema.
No a los polideportivos. No al Hospital Militar. No al cuartel. No a la antigua fábrica de harina. No al puerto de Ceuta. Y tampoco al traslado solidario de migrantes en Ceuta hacia otras comunidades autónomas.
Entonces, ¿dónde?
Porque si no se acepta ninguna alternativa y tampoco se puede devolver inmediatamente a todos, alguien tendrá que hacerse cargo. La inmigración en Ceuta no desaparece porque se rechacen los espacios disponibles ni porque se convierta la emergencia en una disputa política.
La pregunta debería dirigirse especialmente a quienes tienen responsabilidades de gobierno o aspiran a tenerlas:
¿Qué harían mañana si estuvieran en La Moncloa?
¿Dónde alojarían a los migrantes en Ceuta? ¿Cómo acelerarían los retornos a Marruecos? ¿Qué negociarían con las autoridades marroquíes? ¿Qué pedirían a Europa? ¿Aceptarían traslados temporales a otras comunidades?
Decir «que los devuelvan» no basta.
También hay que reconocer que el Gobierno de España reaccionó tarde. Tardó en asumir el mando de la emergencia y en poner en marcha determinadas medidas. Esa demora debe explicarse y debe exigirse que no vuelva a repetirse.
Pero el error del Gobierno no convierte automáticamente en solución cualquier alternativa. Tampoco permite que las administraciones se limiten a enfrentarse mientras la crisis migratoria en Ceuta continúa.
Juan Vivas reclamó un mando único. Ahora que ese mando existe, lo lógico sería utilizarlo para coordinar, no para bloquear. La gestión de una emergencia de esta dimensión exige cooperación entre el Gobierno central, la Ciudad Autónoma de Ceuta, Marruecos y las comunidades autónomas.
Y hay otra realidad que tampoco debería olvidarse.
Cada día se está produciendo un goteo de ciudadanos marroquíes que regresan voluntariamente a su país. Vuelven con sus sueños rotos y con la sensación de haber sido engañados y utilizados. Otros ni siquiera pueden regresar porque se han quedado en el camino.
Ceuta está sufriendo. También están sufriendo esas personas.
Por eso hay que exigir al Gobierno que acelere todo lo que pueda acelerarse legalmente, refuerce los medios disponibles y trabaje con Marruecos y Europa para mejorar los procedimientos de retorno y la atención a los menores migrantes.
Pero también hay que exigir a Vivas, al PP Ceuta y a Vox Ceuta algo muy sencillo:
Si dicen no a todo, que digan qué sí.
Porque si todas las puertas están cerradas, solo quedaría contratar a un mago y esperar que haga desaparecer miles personas con un golpe de varita.
La realidad no funciona así.
Ceuta necesita menos confrontación y más soluciones. Ahora.
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Crisis migratoria en Ceuta
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Meta descripción
La crisis migratoria en Ceuta enfrenta a Vivas, PP y Vox con el Gobierno. Piden devolver a los migrantes, pero ¿qué solución proponen mientras se tramitan los retornos?


