Una colaboración entre Mossos d’Esquadra y la Gendarmería francesa frena la circulación de moneda falsificada catalogada como «especialmente peligrosa» por el Banco Central Europeo.
BARCELONA — Mediante una operación conjunta entre los Mossos d’Esquadra y la Gendarmería francesa se ha logrado desmantelar una organización criminal con vínculos a la Camorra napolitana, dedicada a introducir billetes falsificados de 50 y 100 euros en la economía comercial catalana. La investigación ha culminado con la detención de uno de los principales cabecillas en Francia, quien ya está en prisión, y de una mujer que permanece bajo investigación.
A mediados de 2023, la Unidad Central de Falsificación de Moneda de la policía catalana identificó un aumento considerable y atípico en el uso de moneda falsa, especialmente en establecimientos de la provincia de Girona, según sus registros.
El alcance del fraude: más de 380 incidentes detectados
La estructura delictiva operaba con gran actividad, infiltrando una cantidad importante de billetes falsos en diversos comercios mediante un flujo continuo. Los datos recopilados por los Mossos revelan la magnitud del fraude:
- 308 incidentes relacionados con billetes falsos de 50 euros.
- 74 incidentes vinculados a billetes falsificados de 100 euros.
Los informes policiales establecen que las falsificaciones provenían de dos orígenes diferentes localizados al sur de Italia, administrados directamente por grupos de la Camorra.
El avance decisivo en la investigación se produjo a finales de 2023 en la comarca del Vallès Oriental, en Barcelona. En octubre, la red intentó introducir 18 billetes falsos de 50 euros en un centro comercial. Al mes siguiente, en noviembre, las cámaras de seguridad de una gasolinera de la misma área captaron con claridad a los sospechosos efectuando un pago con billetes falsos de 100 euros, lo que facilitó su identificación y localización por parte de las autoridades.
Procedimiento operativo y arrestos en la frontera
Para distribuir el dinero falso sin levantar sospechas, los implicados —un hombre y una mujer con antecedentes penales en Francia— se trasladaban frecuentemente desde el sur de ese país hasta Cataluña usando vehículos alquilados y documentos de identidad falsos.
El Banco Central Europeo (BCE) ha clasificado esta falsificación italiana como «especialmente peligrosa» debido a su elevada calidad y a su habilidad para evadir los controles iniciales de los establecimientos comerciales.
La investigación concluyó a finales de mayo, con la detención de la mujer en la localidad francesa de Pia. Ella quedó en libertad bajo cargos, mientras que el hombre ingresó en prisión debido a procesos judiciales pendientes en Francia.
Ante la dimensión internacional de la operación, el Juzgado de Instrucción número 2 de Granollers (Barcelona) emitió una Orden Europea de Investigación. Con esto, el magistrado responsable tomó declaración por videollamada a ambos implicados los días 26 y 27 de mayo, logrando así frenar la principal vía de entrada de esta moneda falsificada en Cataluña.


