Reconocida periodista y copresentadora, dejó la televisión convencional para vivir en una casa apartada del ámbito mediático, con un presupuesto limitado, abastecida por energía solar y siguiendo una dieta basada en productos vegetales.
Beatriz Montáñez fue una de las figuras televisivas más destacadas de su generación en España, especialmente conocida por su papel como copresentadora en ‘El Intermedio’ junto al Gran Wyoming, consolidándose como habitual en la franja de máxima audiencia. No obstante, tras alcanzar gran reconocimiento, su carrera tomó un rumbo diferente que la alejó progresivamente de la televisión y las ciudades.
La carrera profesional de Beatriz Montáñez y su alejamiento de los medios
Su etapa de mayor exposición pública terminó en diciembre de 2011, cuando abandonó ‘El Intermedio’ de manera discreta. Durante la despedida en directo, se despidió con un abrazo a su compañero y anunció su intención de tomar un descanso temporal para centrarse en su desarrollo personal y nuevos proyectos.
En los años siguientes, intentó reorientar su trayectoria profesional en diferentes ámbitos del sector audiovisual. Participó en la película ‘88’ y tuvo apariciones puntuales en programas como ‘El gran debate’ y ‘Hable con ellas’.
Simultáneamente, se dedicó a trabajos documentales, desempeñándose como guionista en el largometraje ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’, que recibió un premio Goya. Aunque este reconocimiento suponía la consolidación de esa faceta, coincidió con su progresiva retirada del ojo público. Tras el galardón, bajó significativamente su presencia pública y fijó su residencia en un entorno natural.
Un estilo de vida basado en la austeridad y Niadela
Decidió abandonar el ambiente urbano para instalarse en una vivienda aislada en un área forestal, un lugar que describe como propicio para la desconexión y la renovación personal. Adoptó un modelo de autosuficiencia parcial que la distancia del ritmo y la exposición mediática.
Las motivaciones de este cambio las explicó en la presentación de su libro ‘Niadela’, nombre que también lleva su hogar y proyecto vital. Montáñez expresó: «Por mucho dinero que ganara en televisión, prefiero una vida sencilla. Ningún dinero puede comprar la tranquilidad». Añadió que su alejamiento de la televisión no fue por rechazo a su profesión, sino por la necesidad de silencio y estabilidad emocional. Describió su estado interior previo como «estar completamente perdida», enfrentando múltiples opciones sin un rumbo claro, lo que generaba una gran inestabilidad causada por la saturación de estímulos y la presión mediática.
Aspectos de la autosuficiencia y el aislamiento en la naturaleza
Su día a día en esta zona boscosa se basa en la austeridad y la independencia de servicios convencionales. Sigue una dieta vegana compuesta por verduras frescas, legumbres, semillas y raíces. Los gastos mensuales para su alimentación rondan los 150 euros.
La casa no está conectada a la red eléctrica habitual, obteniendo energía mediante paneles solares fotovoltaicos. El agua proviene de un pozo propio en la finca. Mantiene contacto con el exterior de forma limitada, realizando compras aproximadamente cada 25 días y desplazándose a Madrid dos veces al año para mantener vínculos personales cercanos.
Incidencias de seguridad por el interés mediático
Su retiro se ha visto afectado por la repercusión de su libro y sus esporádicas apariciones mediáticas. La ubicación de su vivienda empezó a atraer personas ajenas que intentaban localizar exactamente su domicilio.
Montáñez relató episodios de invasión de privacidad, con individuos rondando su propiedad, dejando notas o utilizando prismáticos para observar a distancia. Esta situación llevó a la intervención de las autoridades para proteger su intimidad. A pesar de las complicaciones para conciliar su anterior fama con el anonimato deseado, ha decidido continuar viviendo en ese lugar donde considera haber alcanzado un equilibrio personal.



