Este lunes murió el exlíder y miembro del ‘comando Donosti’ tras cumplir casi 30 años de condena por la muerte de 17 personas y sin mostrar remordimientos por sus delitos
Jesús María Zabarte Arregi, conocido como el «carnicero de Mondragón» y vinculado con la organización terrorista ETA, falleció este lunes a los 80 años, según informó el medio ‘Naiz’. Este dirigente clave permaneció 29 años encarcelado debido a la sentencia dictada por la Audiencia Nacional, en la que se le vincula directamente con el asesinato de 17 personas, crímenes por los que nunca expresó arrepentimiento.
Zabarte Arregi comenzó su relación con ETA a los 21 años. Su implicación fue detectada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en 1972, durante un tiroteo en Quinta Real, Navarra. Durante su vida criminal, estuvo recluido en diferentes prisiones españolas, incluyendo Burgos y Basauri. Fue trasladado a esta última en 1973 tras ser arrestado en una operación policial en la que resultó herido y casi perdió una pierna.
Su liderazgo en el ‘comando Donosti’ y arresto en Hernani
Con el tiempo, Zabarte asumió cargos de mando dentro de ETA, llegando a dirigir el ‘comando Donosti’, considerado una de las células más violentas de la organización. Fue detenido definitivamente en 1984 en Hernani, Guipúzcoa, tras un largo tiroteo con la policía que terminó con la muerte de otros dos miembros del grupo, Juan Luis Lekuona y Agustín Arregi. Oculto en un armario y herido, Zabarte se rindió al quedarse sin munición.
La Audiencia Nacional le impuso una condena total que sumaba más de 600 años por sus acciones. No obstante, fue liberado en 2013 tras cumplir 29 años debido a la anulación de la Doctrina Parot tras una decisión del Tribunal de Estrasburgo.
Un historial con 17 muertes
La trayectoria criminal de Zabarte se caracterizó por la dureza y frialdad en sus acciones, que provocaron la muerte de 17 personas. Entre ellas, figura un menor de 13 años fallecido en Azcoitia en 1989, debido a la explosión de una bomba que pretendía alcanzar a un Guardia Civil. Sus objetivos incluyeron agentes de la Guardia Civil, Policía Nacional y militares.
Entre los atentados juzgados está uno en una venta en Rentería, donde Zabarte y su grupo dispararon contra tres policías nacionales que comían, resultando muertos, y un cuarto agente, gravemente herido, a quien Zabarte interceptó en la ambulancia para rematarlo.
En otro caso, el terrorista disparó a corta distancia y por la nuca a un policía desarmado que regresaba a casa en Andoain tras bajarse de un tren. Tras intentar refugiarse en unos arbustos, el agente fue sujetado del pelo por Zabarte, quien comprobó que la estación estaba desierta para después acabar con su vida.
Sin muestras de arrepentimiento y procesamiento por enaltecimiento del terrorismo
Tras salir de prisión en 2013, Zabarte continuó implicado en actos de apoyo a ETA. No mostró señales de arrepentimiento y, en una entrevista posterior a su liberación, afirmó que no asesinaba, sino que “ejecutaba”, justificando sus hechos dentro de un contexto de conflicto político.
Sus declaraciones causaron reacciones en asociaciones de víctimas que denunciaron sus palabras ante la Fiscalía por posible delito de enaltecimiento. Así, el juez Santiago Pedraz de la Audiencia Nacional ordenó su imputación por este motivo.



