Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, ha expresado su intención de sugerir que España se retire de la organización del Mundial en caso de que la FIFA no otorgue la celebración de la final en España. Esta posición responde a lo que define como una campaña de desprestigio promovida por Marruecos, que ha aumentado sus críticas hacia España en los últimos meses.
Feijóo ha señalado que de asignarse la final del Mundial a Marruecos, España debería abandonar el torneo. Esta iniciativa, divulgada por la cadena COPE, tiene como objetivo presionar a la FIFA para que el juego decisivo se realice en suelo español.
Respuestas de la RFEF y Marruecos
La postura de Feijóo contrasta con la de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Su presidente, Rafael Louzán, ha rechazado la posibilidad de renunciar, recordando los compromisos adquiridos con la FIFA y otros países implicados en la organización del Mundial. Louzán enmarca las declaraciones del mandatario de la Federación de Marruecos, que aseguraba la final en Casablanca, dentro del contexto de la política interna marroquí.
Por su parte, las autoridades marroquíes han respondido con firmeza a la propuesta de Feijóo, calificándola de excesiva y contraproducente. Subrayan que el Mundial 2030 es un proyecto conjunto respaldado por la FIFA, concebido como un enlace entre Europa y África. Marruecos destaca su aporte en infraestructuras, incluyendo la construcción del Gran Estadio Hassan II, cerca de Casablanca, con una capacidad para 115.000 espectadores.
Repercusión en la precampaña electoral
El Mundial se ha convertido en un tema central en la precampaña electoral española, con Marruecos defendiendo sus esfuerzos en la modernización de estadios y la mejora de las conexiones de transporte. Las autoridades marroquíes valoran la prudencia de la RFEF y advierten que una retirada de España ocasionaría un vacío organizativo difícil de remediar, afectando la credibilidad de todos los participantes y poniendo en peligro años de trabajo diplomático e inversión compartida.
Mientras en Madrid aumentan las declaraciones de presión, en Rabat continúan los avances en los plazos para preparar el Mundial, que para Marruecos simboliza mucho más que un evento deportivo.


