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Feijóo quiere que su primer viaje como presidente sea a Marruecos mientras acusa a Rabat de “invasión” y “ocupación” de Ceuta

El líder del PP sitúa al Reino como “socio estratégico”, pero reclama una respuesta “contundente” tras la crisis fronteriza y acusa a Sánchez de actuar como un “súbdito” de Marruecos

CEUTA.— Alberto Núñez Feijóo ha colocado a Marruecos en el centro de su estrategia exterior antes incluso de llegar a La Moncloa. El presidente del Partido Popular asegura que, si alcanza la Presidencia del Gobierno, su primer viaje internacional será a Marruecos, al que define como un “socio estratégico” y con el que quiere mantener una relación “inteligente y eficiente”.

La declaración adquiere una especial relevancia en Ceuta después de que el propio Feijóo haya utilizado en los últimos días una de las retóricas más duras contra Marruecos a raíz de la reciente crisis migratoria, calificando lo ocurrido en la ciudad de “invasión”, “ocupación” y “ataque a la integridad territorial”.

En la entrevista concedida a OKDIARIO, Feijóo afirma que tiene “interés en llevarse bien con Marruecos”, pero al mismo tiempo acusa a Pedro Sánchez de comportarse “más como un súbdito de Marruecos que como un presidente del Gobierno de España”. (okdiario.com⁠)

La contradicción no ha pasado desapercibida al otro lado de la frontera.

La prensa marroquí pone el foco en la contradicción

El medio marroquí Le360 ha presentado las declaraciones de Feijóo precisamente desde esa perspectiva. Bajo el título “Feijóo anuncia Marruecos para su primer viaje sin despejar sus contradicciones”, destaca que el líder popular considera al Reino un “socio estratégico” mientras utiliza simultáneamente términos como “invasión”, “ocupación” y “ataque” para referirse a la crisis de Ceuta. (es.le360.ma⁠)

También Assahifa, desde Rabat, ha situado en primer plano la intención de Feijóo de viajar a Marruecos en primer lugar si llega al Gobierno. El medio marroquí destaca que el dirigente popular quiere establecer una relación “fluida y respetuosa” con Rabat, pero recuerda igualmente sus acusaciones contra Sánchez, al que Feijóo reprocha comportarse como un “seguidor de Marruecos”. (assahifa.com⁠)

En la misma línea se ha pronunciado Alyaoum24, que titula su información: “Feijóo promete Rabat como primera parada si se convierte en jefe del Gobierno español”. (Alyaoum24 Français⁠)

La lectura que llega desde los medios marroquíes resulta especialmente significativa para Ceuta: el discurso de Feijóo es interpretado en Rabat como una combinación de firmeza política y necesidad de mantener abierta la relación con Marruecos.

Ceuta, en el centro de la paradoja

La cuestión adquiere una dimensión diferente cuando se observa desde Ceuta.

Feijóo ha defendido una respuesta contundente ante la crisis migratoria y ha acusado al Gobierno de Pedro Sánchez de no haber actuado pese a disponer, según sostiene, de información previa sobre la posibilidad de que se produjera una entrada masiva.

El pasado 1 de agosto, desde Ceuta, el presidente del PP llegó a calificar la crisis de “invasión migratoria” y aseguró que el Gobierno “lo sabía y no hizo nada”. (okdiario.com⁠)

Ahora, sin embargo, anuncia que si llega a la Presidencia del Gobierno viajará directamente a Marruecos.

La pregunta para Ceuta resulta inevitable:

¿Qué Feijóo llegará a Rabat: el que habla de “ocupación” e “invasión” o el que define a Marruecos como socio estratégico?

La respuesta será especialmente importante para una ciudad cuya seguridad, frontera, economía y estabilidad dependen en buena medida de la relación entre España y Marruecos.

Del “hay que pedir explicaciones” a “no creo que haya que pedirlas”

La entrevista deja además otra contradicción relevante.

En un primer momento, Feijóo plantea la necesidad de mantener una “reunión muy seria con Marruecos” para exigir explicaciones sobre cómo decenas de miles de personas pudieron llegar hasta la frontera de Ceuta.

Pero posteriormente introduce un matiz diferente y afirma: “Yo no creo, honradamente, que le tenga que pedir explicaciones a Marruecos”.

El líder popular desplaza entonces buena parte de la responsabilidad hacia el Gobierno español y apunta a los servicios de inteligencia, la prevención y la coordinación previa con Rabat.

El cambio es importante.

Porque si el problema fundamental fue la falta de previsión española, la acusación contra Marruecos pierde intensidad. Y si, por el contrario, existió una actuación deliberada desde el otro lado de la frontera, la visita inmediata a Rabat debería comenzar necesariamente con una exigencia de explicaciones.

Feijóo parece querer mantener abiertas ambas interpretaciones.

Marruecos como adversario electoral y como socio imprescindible

La política hacia Marruecos constituye uno de los asuntos más delicados que tendría que afrontar un eventual Gobierno del PP.

Desde la oposición, el Partido Popular puede utilizar Ceuta, Melilla, la inmigración y el Sáhara Occidental para cuestionar la política exterior de Pedro Sánchez.

Pero desde La Moncloa la situación cambia radicalmente.

España necesita cooperación con Marruecos en materia migratoria, policial, económica y de seguridad. Y cualquier crisis en la frontera tiene consecuencias inmediatas para Ceuta.

El propio Gobierno de Sánchez ha defendido en los últimos días que la cooperación con Rabat continúa siendo fluida y ha insistido en la importancia de Marruecos como socio estratégico. (El País⁠)

Por tanto, el problema no es defender una política firme con Rabat.

El verdadero desafío consiste en combinar firmeza con diplomacia sin convertir a Ceuta en moneda de cambio ni en escenario permanente de una guerra política entre Madrid y Rabat.

Marruecos también mira hacia Ceuta

La cuestión no es únicamente cómo España habla de Marruecos. También resulta relevante cómo los medios marroquíes están interpretando las posiciones del líder del PP.

En los últimos meses, publicaciones como TelQuel han recogido diferentes iniciativas del Partido Popular relacionadas con Ceuta y Melilla, desde el refuerzo militar hasta propuestas destinadas a reivindicar el carácter español y europeo de ambas ciudades. (تيل كيل عربي⁠)

Por su parte, Hespress mantiene una cobertura frecuente sobre Ceuta y las cuestiones migratorias, incluida la presión migratoria desde las costas próximas a la ciudad y las consecuencias humanas de los intentos de entrada. (Hespress⁠)

Es decir, Ceuta también forma parte del debate político y mediático marroquí, aunque desde una perspectiva radicalmente distinta a la española.

Y precisamente por eso cualquier Gobierno español deberá medir cuidadosamente sus palabras y sus decisiones.

La prueba llegará si Feijóo alcanza La Moncloa

Feijóo ya ha anticipado cuál sería su primera parada internacional.

Será Rabat.

Pero antes tendrá que explicar qué política pretende desarrollar allí.

Porque una cosa es denunciar desde la oposición una supuesta “invasión” o una “ocupación premeditada” y otra muy distinta es sentarse en una mesa con el Gobierno marroquí y negociar cuestiones que afectan directamente a Ceuta.

Si Feijóo llega a La Moncloa, la primera llamada que haga a Rabat será mucho más importante que cualquier declaración electoral.

Tendrá que hablar de frontera, inmigración, seguridad, cooperación, comercio y de Ceuta.

Y entonces ya no bastará con acusar a Sánchez de ser demasiado próximo a Marruecos.

Tampoco bastará con prometer firmeza.

Tendrá que demostrar que es posible defender los intereses de Ceuta y de España sin romper la relación con un vecino que el propio Feijóo reconoce como estratégico.

La paradoja ya está planteada.

El hombre que promete ser más duro con Marruecos también promete que Rabat será su primer destino como presidente.

Y desde Ceuta, donde las consecuencias de esa relación se viven en primera persona, la contradicción no es menor

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