En poco más de dos días, la Guardia Civil ha detenido a 59 migrantes en Ceuta que intentaban llegar a la Península cruzando el Estrecho de Gibraltar. Este aumento se debe a la intensificación de los controles debido al incremento de las travesías no autorizadas desde la ciudad autónoma, tras la llegada masiva de personas a finales de julio.
Los desplazamientos se realizan mediante embarcaciones de recreo, balsas neumáticas y kayaks, con destino a las costas de Cádiz y Málaga. Las recientes intervenciones han logrado interceptar a migrantes tanto en el litoral de Ceuta como en aguas del Estrecho.
La vigilancia se ha reforzado principalmente en la bahía norte de Ceuta, entre las playas de Benzú y Santa Catalina. Los operativos están ubicados en lugares clave como Benzú, Calamocarro, San Amaro y Santa Catalina, puntos desde donde parten los migrantes.
Estos viajes representan un riesgo considerable debido a que las embarcaciones, como kayaks o pequeñas balsas, no están preparadas para las condiciones del Estrecho. Además, muchos migrantes no tienen experiencia en navegación y desconocen las fuertes corrientes características de esta zona.
La Guardia Civil ha indicado también la posible existencia de redes de tráfico de personas que podrían estar cobrando entre 2.000 y 4.000 euros por pasajero para facilitar estos trayectos. Estas organizaciones suelen dejar que sean los propios migrantes quienes manejen las embarcaciones para evitar ser detectados por las fuerzas de seguridad.



