El hombre fuerte del fútbol marroquí asegura en un mitin electoral que Benslimane «tendrá el honor» de organizar el último partido del campeonato y desea una final Marruecos-Francia
Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF), ha dado un paso más en la batalla por la final del Mundial 2030 y ha hablado públicamente de su celebración en Marruecos como si la decisión ya estuviera tomada.
Durante un acto electoral del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), celebrado en plena campaña para las elecciones legislativas marroquíes del próximo 23 de septiembre, Lekjaa aseguró que la provincia de Benslimane, en el área de Casablanca y donde se construye el futuro estadio Hassan II, será la sede del último encuentro del campeonato que organizarán España, Portugal y Marruecos.
«La provincia de Benslimane tendrá el honor de organizar la final del Mundial», afirmó Lekjaa ante los asistentes.
El dirigente marroquí fue incluso más lejos y expresó su deseo de que la final enfrentase a Marruecos y Francia: «Y, si Dios quiere, una final Marruecos-Francia».
Las declaraciones adquieren especial relevancia porque la FIFA todavía no ha anunciado oficialmente qué estadio albergará la final del Mundial 2030. España mantiene su aspiración de organizar el encuentro, con el Santiago Bernabéu como una de las principales opciones, mientras Marruecos lleva meses desarrollando una estrategia para intentar llevar el partido decisivo al futuro estadio Hassan II.
EL ESTADIO COMO GRAN APUESTA MARROQUÍ
El estadio Hassan II, situado en Benslimane, en el área metropolitana de Casablanca, está proyectado para alcanzar una capacidad aproximada de 115.000 espectadores, lo que lo convertiría en uno de los mayores estadios de fútbol del mundo.
Marruecos ha convertido el recinto en la principal baza de su estrategia para hacerse con la final del Mundial.
Lekjaa vinculó además la construcción del estadio y la celebración del campeonato con el desarrollo económico de la provincia.
«El que quiera estar en el próximo Gobierno no tiene otra solución que desarrollar la provincia de Benslimane», afirmó durante su intervención, antes de presentar el futuro recinto como «el estadio más grande del mundo».
La contundencia de sus palabras contrasta con la posición oficial mantenida hasta ahora por la FIFA, que todavía no ha comunicado la sede definitiva de la final.
UNA PUGNA QUE TRASCIENDE LO DEPORTIVO
La batalla por la final del Mundial 2030 se ha convertido en una cuestión que va mucho más allá del fútbol. España y Marruecos mantienen una pugna estratégica por convertirse en el escenario del partido más importante del campeonato.
Mientras las autoridades españolas continúan defendiendo públicamente que la final debe celebrarse en territorio español, Marruecos está aumentando la presión diplomática y política para que el encuentro termine disputándose en Benslimane.
La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, manifestó el pasado mes de agosto su confianza en que la FIFA termine seleccionando una sede española y recordó que la decisión definitiva corresponde al máximo organismo del fútbol mundial.
La Federación Española mantiene igualmente su apuesta por albergar el partido.
Sin embargo, el discurso de Lekjaa muestra una estrategia diferente: en Marruecos se está transmitiendo a la opinión pública la sensación de que la final está prácticamente asegurada.
LEKJAA, ENTRE EL FÚTBOL Y LA POLÍTICA
La relevancia de las declaraciones aumenta por el papel que desempeña actualmente Fouzi Lekjaa.
No es únicamente el presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol. También ocupa el cargo de ministro delegado encargado del Presupuesto y se ha incorporado al Partido Autenticidad y Modernidad para concurrir a las próximas elecciones legislativas.
Su nombre aparece además entre los dirigentes que podrían adquirir un papel de mayor relevancia en el futuro Ejecutivo marroquí.
En paralelo, Lekjaa mantiene una relación cercana con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, uno de los actores fundamentales en cualquier decisión relacionada con la organización del Mundial.
Precisamente, la ofensiva marroquí para hacerse con la final se produce en un momento en el que Rabat ha intensificado sus movimientos diplomáticos y sus contactos internacionales.
ESPAÑA, ANTE EL RETO DE LA FINAL
La candidatura del Mundial 2030 nació inicialmente como un proyecto conjunto de España y Portugal, al que posteriormente se incorporó Marruecos.
La FIFA terminó otorgando la organización principal del campeonato a los tres países, mientras Argentina, Uruguay y Paraguay albergarán encuentros con motivo del centenario del primer Mundial.
Pero todavía queda por resolver la gran cuestión: ¿dónde se disputará la final?
Sobre el papel, la decisión continúa abierta.
En España se insiste en que la sede todavía no está decidida. En Marruecos, sin embargo, uno de los hombres con mayor poder dentro del fútbol internacional ya habla ante los ciudadanos y ante los electores como si Benslimane hubiera ganado la batalla.
Y esa diferencia de discurso no es menor.
Mientras España habla de candidatura, Marruecos habla de celebración.
Mientras España espera la decisión de la FIFA, Lekjaa anuncia ante sus electores que Benslimane «tendrá el honor» de organizar la final.
La pregunta que queda ahora sobre la mesa es inevitable: ¿se trata simplemente de una declaración electoral o Marruecos maneja información que apunta a un escenario que todavía no ha sido anunciado oficialmente por la FIFA?
La decisión final, al menos oficialmente, sigue pendiente.



