La protesta vecinal alcanza su tercer día consecutivo con cortes de tráfico, un amplio despliegue policial y momentos de especial tensión en la zona de Benítez
La tensión ha vuelto a elevarse este jueves en Ceuta durante la tercera jornada consecutiva de movilizaciones vecinales por la situación que atraviesa la ciudad. Uno de los momentos más tensos se ha producido en las inmediaciones de la desalinizadora, frente a la playa de Benítez, donde varios manifestantes han intentado bloquear el paso de los camiones de Cruz Roja que trasladan diariamente alimentos a las personas instaladas en la zona del Trampolín.
Cuatro vehículos de la organización humanitaria se han visto obligados a detener su recorrido después de que un grupo de manifestantes realizara una sentada para impedir su avance. Los camiones han permanecido escoltados por agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, mientras la Policía establecía un cordón para evitar que los concentrados pudieran avanzar hacia el Trampolín.
Ante la situación, los vehículos de Cruz Roja han tenido que dar la vuelta y buscar una vía alternativa para poder acceder a la playa y continuar con el reparto de alimentos.
La escena refleja el creciente nivel de tensión que se está viviendo en distintos puntos de Ceuta después de varios días de movilizaciones. Durante la jornada se han vuelto a escuchar consignas como “Ceuta unida jamás será vencida”, además de críticas dirigidas contra el Gobierno central y el presidente Pedro Sánchez.
Destrozos en la playa de Benítez
La protesta ha derivado también en incidentes en la propia playa de Benítez. Algunos manifestantes han accedido a la zona y han comenzado a derribar las pequeñas construcciones utilizadas como refugio durante la noche por personas inmigrantes.
Según testigos, varios de los ocupantes abandonaron el lugar corriendo ante la llegada de los manifestantes. Tras ser derribadas, partes de estas estructuras fueron arrojadas al mar mientras desde las inmediaciones se escuchaban gritos de “fuera”.
Posteriormente, algunas sombrillas de paja de la playa fueron incendiadas, quedando completamente calcinadas. En medio de la concentración comenzó a sonar el himno de España.
Críticas a las organizaciones de ayuda
Durante la movilización también se han producido críticas contra las organizaciones que prestan asistencia a los inmigrantes. Algunos manifestantes han llegado a calificarlas de “mafia”, mientras reclamaban una respuesta más contundente por parte de las administraciones.
Los incidentes se producen después de varias jornadas de protestas en las que también se han registrado enfrentamientos con inmigrantes y periodistas, daños en algunas playas y lanzamiento de piedras contra militares.
Carreteras cortadas y fuertes retenciones
La movilización está provocando además importantes problemas de tráfico. La circulación permanece afectada en el tramo comprendido entre la playa de Benítez y Benzú, generando retenciones y dificultades para los conductores.
Las concentraciones se han reproducido igualmente en otros puntos de la ciudad. En las Murallas Reales se han reunido numerosos manifestantes que posteriormente han avanzado en dirección a Otero.
Amplio dispositivo policial
La respuesta de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ha sido inmediata, con un amplio despliegue de Policía Nacional y Guardia Civil en las zonas donde se concentran los manifestantes. Helicópteros sobrevuelan también la ciudad para reforzar la vigilancia y controlar la evolución de las protestas.
Los agentes mantienen especialmente vigilado el acceso al Trampolín, tratando de impedir que los manifestantes alcancen la zona donde permanecen las personas inmigrantes.
En este contexto, el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) ha reclamado la convocatoria urgente de una Junta de Portavoces para abordar la situación y ha hecho un llamamiento a la “calma y unidad”.
La formación ha defendido que la crisis debe afrontarse desde las instituciones y dentro de la legalidad, al tiempo que ha pedido que se permita trabajar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Las protestas continúan mientras aumenta la preocupación por la escalada de tensión en las calles de Ceuta y por la posibilidad de que nuevos incidentes compliquen todavía más la situación de una ciudad que afronta una de las mayores crisis sociales y migratorias de los últimos años.


