MADRID — Tras la reciente victoria en el Mundial de 2026, la Real Federación Española de Fútbol y el seleccionador Luis de la Fuente ya enfocan su atención en el Mundial de 2030. Este evento es ideal, no solo por el deseo de defender el título y sumar la tercera estrella al escudo, sino también por la ventaja de jugar como país anfitrión. La estrategia a cuatro años se basa en una certeza: la actual campeona mundial representa también el porvenir del fútbol español.
Un grupo campeón con tiempo para crecer
El cambio generacional será paulatino, pues la mayoría de jugadores que alcanzaron la gloria en Estados Unidos estarán en su mejor etapa deportiva para el Mundial de 2030:
- Jóvenes con experiencia en la élite: Hasta trece integrantes del conjunto campeón tendrán 30 años o menos en el próximo Mundial. Destacan Lamine Yamal y Pau Cubarsí —elegido mejor jugador joven del torneo—, quienes llegarán a la cita con tan solo 23 años y una trayectoria madura.
- Equilibrio entre juventud y veteranía: Jugadores fundamentales como Eric García, Gavi, Pedri, Fermín y Álex Baena competirán en su edad óptima para el torneo. Adicionalmente, futbolistas como Zubimendi o Cucurella superarán ligeramente los 30 años (31), aportando experiencia al grupo principal.
Cantera y la ‘Rojita’: la nueva generación que se abre camino
Aparte del equipo principal, el trabajo en las categorías inferiores de la selección garantiza un relevo en todas las posiciones:
- Defensa y centro del campo en crecimiento: En la defensa surgen jugadores con proyección internacional como Huijsen (21 años), Mosquera (22) y el donostiarra Jon Martín. En la medular, la aparición de Marc Bernal —incluido en la prelista para Estados Unidos— y Pablo Barrios supone opciones tácticas inmediatas.
- Delantera y extremos: Para sostener el estilo ofensivo por las bandas impuesto por De la Fuente, la RFEF vigila de cerca a delanteros como Samu, Carlos Espí, Jesús Rodríguez y la joven promesa de 16 años, Tunkara.
- Generaciones Sub-19 y Sub-21: El triunfo de la Sub-19 en el Europeo, con figuras como Xavi Espart y Thiago Pitarch, junto con el liderazgo de Gonzalo en la Sub-21, demuestran que el fútbol español mantendrá un nivel competitivo sólido a medio y largo plazo.



