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lunes, septiembre 7, 2026
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Respetar el calendario escolar debe ser una prioridad

Jóvenes por la Dignidad reclama que los niños regresen a las aulas en la fecha prevista y que las administraciones garanticen una vuelta al cole segura, ordenada y alejada de la polarización política

Opinión | Jóvenes por la Dignidad

Después de las vacaciones más extrañas de sus vidas, es imprescindible que nuestros niños regresen a la escuela en la fecha ya asignada. Recuperar la normalidad, especialmente para ellos, debe ser una prioridad para la Ciudad y para el Gobierno de la Nación.

Por eso, todas las administraciones deben hacer lo necesario para garantizar que la vuelta a las aulas se produzca en condiciones de seguridad y normalidad.

Ceuta atraviesa un momento de tensión social sin precedentes. Los niños tampoco escapan a las consecuencias de esta situación, que puede afectar especialmente a su bienestar emocional.

En este contexto, la escuela desempeña un papel fundamental. El colegio no solo es un lugar donde adquirir conocimientos. Es también el primer entorno formal en el que los menores aprenden a convivir con otros niños, desarrollan habilidades sociales y aprenden a gestionar sus relaciones interpersonales.

Además, la escuela proporciona seguridad, rutina y estabilidad, elementos especialmente importantes cuando una sociedad atraviesa momentos de incertidumbre.

El contacto diario con profesores y compañeros también permite detectar situaciones que puedan afectar a los menores. El acompañamiento de la comunidad educativa influye en la percepción que los niños tienen de sí mismos y, para muchos de ellos, el colegio constituye un espacio donde pueden expresar sus emociones y encontrar apoyo.

Una responsabilidad compartida

Pero para que la escuela pueda cumplir esta función también es imprescindible la responsabilidad de los docentes.

Cada persona tiene sus propias opiniones, sentimientos y formas de interpretar lo ocurrido. Sin embargo, el colegio debe seguir siendo un espacio de aprendizaje, convivencia y formación en valores, especialmente en valores democráticos.

Debemos promover la unión y evitar que los discursos políticos polarizantes terminen alcanzando a los menores.

En la educación de los más pequeños, los docentes tienen una responsabilidad enorme, al igual que padres y madres. Su ejemplo puede contribuir a construir una sociedad más tolerante, solidaria y respetuosa.

Los niños son la continuación natural de nuestra sociedad. Representan también una oportunidad para mejorarla y para desarrollar un aprendizaje colectivo capaz de frenar algunos de los prejuicios que arrastran las generaciones adultas.

Los profesores son garantes de esos valores. Deben transmitir, especialmente después de todo lo vivido, la importancia de la solidaridad, de ayudarse unos a otros y de convivir sin convertir las diferencias en enfrentamientos.

La escuela como espacio frente a la polarización

La presencia de los niños en las aulas puede aportar también vitalidad y esperanza frente al agotamiento emocional que está viviendo buena parte de la sociedad.

Por eso es necesario prestar atención y detectar cualquier conducta que pueda resultar negativa para ellos.

Es legítimo protestar. También lo es reclamar medidas que permitan mejorar la situación actual, exigir responsabilidades y pedir explicaciones a quienes hayan cometido errores en la gestión de esta crisis.

Pero unir y no dividir debe ser, al menos, igual de importante.

Durante las últimas semanas, algunas personas han aprovechado las circunstancias para sembrar odio, señalar a colectivos y hacer alarde de un supuesto patriotismo que, lejos de contribuir a solucionar los problemas, ha alimentado todavía más la tensión social.

No podemos permitir que nuestros niños sean los receptores de ese enfrentamiento.

El futuro está en las aulas

Hay algo que sí podemos decidir: qué sociedad queremos construir en el futuro.

Son nuestros niños quienes heredarán el mundo que estamos construyendo ahora. Serán ellos quienes determinen las tendencias sociales de las próximas décadas y quienes tendrán la oportunidad de corregir los errores de las generaciones anteriores.

Por eso, garantizar su regreso a las aulas debe ser una prioridad.

Respetar el calendario escolar no significa ignorar la realidad de Ceuta. Significa precisamente proteger a quienes más necesitan recuperar la normalidad.

La vuelta al colegio debe ser segura, ordenada y, sobre todo, un espacio de convivencia. Un lugar donde nuestros niños puedan aprender, relacionarse y crecer sin cargar con los conflictos y enfrentamientos de los adultos.

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