José María Moro analiza el complicado proceso legal iniciado en 2017, tras la negativa del Tribunal Supremo al recurso del exprofesor condenado a 13 años y medio de cárcel, además de criticar el aislamiento social que padecieron durante años.
CEUTA.– Tras casi diez años de investigación, el ‘Caso San Agustín’ concluye jurídicamente con la confirmación por parte del Tribunal Supremo de la condena de 13 años y medio de prisión impuesta al exdocente del colegio. Para José María Moro, padre del alumno denunciante, esta decisión representa un alivio profundo que demuestra que no hubo motivaciones personales o académicas, tal y como se sugirió inicialmente.
En entrevista con El Pueblo de Ceuta, Moro recuerda el arduo trayecto que comenzó cuando la familia detectó mensajes y detalles sospechosos en el teléfono del joven, además de ciertos obsequios de valor. “Al principio intentamos pensar que se trataba de un error, pero cuando analizamos las pruebas y los mensajes, no cabían dudas y acudimos a la Guardia Civil”, explica, resaltando el papel determinante de su exmujer en identificar las primeras señales de alerta.
Falta de apoyo y aislamiento dentro de la comunidad
La familia sufrió especialmente la reacción del ambiente escolar en los meses posteriores a que se revelasen los hechos. Moro denuncia que fueron objeto de reproches por parte de otros padres y experimentaron el silencio de una comunidad que prefirió no involucrarse, a pesar de que el profesor llegó a tener 15 órdenes de alejamiento.
“Lo más duro fue durante la Semana Santa de 2018. Este profesor actuaba como capataz y le dedicaron una ‘levantá’. Incluso los amigos de mi hijo le advertían para que no se aproximase y así el profesor pudiera estar presente”, lamenta Moro.
Además, muestra su descontento con el colegio, al que acusa de haber tratado de proteger al exprofesor mediante explicaciones tales como bajas laborales o prejubilaciones, mientras en los grupos de padres se extendían rumores que cuestionaban la denuncia y la tachaban de “venganza”.
Sin resentimientos y mirando hacia adelante
Aunque el condenado aún no tiene una fecha fijada para ingresar en prisión ni se le han impuesto medidas cautelares, la familia ha confirmado que no solicitarán recursos adicionales. “Ya hemos alcanzado nuestro objetivo: un fallo judicial que confirma nuestra versión”, subraya Moro.
Con el caso cerrado, la familia espera que esta sentencia sirva para motivar a otros padres a actuar con determinación frente a cualquier sospecha fundada. Para el hijo, la confirmación de la condena se ha producido coincidiendo con su graduación en la Academia Militar, poniendo fin a un capítulo difícil y comenzando una nueva etapa profesional.



