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viernes, agosto 14, 2026
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FRONTEX ESTÁ EN CEUTA, ¿PERO DÓNDE?

¿Dónde está Wally?

Me permití esta licencia en un artículo anterior para referirme al delegado del Gobierno en Ceuta. Hasta el lunes 27 era habitual que me cruzara con él por el paseo marítimo en dirección a la frontera del Tarajal. A partir de ese día dejé de verlo, precisamente durante la semana en que la situación fronteriza fue agravándose hasta desembocar en los acontecimientos que todos conocemos.

Desconozco, naturalmente, dónde estaba o qué gestiones realizaba. Pero, como representante del Gobierno en Ceuta y conocedor directo de la evolución de la situación, sería interesante saber qué información trasladó a Madrid, qué medidas extraordinarias solicitó y qué respuesta recibió.

Entre esas posibles medidas existe una sobre la que apenas se habla: FRONTEX.

Empecemos por aclarar qué es y qué puede hacer.

FRONTEX es la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas. No es una policía europea que pueda decidir unilateralmente presentarse en la frontera de un Estado miembro y asumir su control. La responsabilidad primaria de proteger la frontera española corresponde a España.

Pero FRONTEX existe precisamente para apoyar a los Estados miembros en la vigilancia de las fronteras exteriores de la Unión Europea y puede proporcionar personal, especialistas, medios técnicos y capacidad operativa cuando una frontera soporta una presión extraordinaria.

Ceuta forma parte del espacio Schengen y nuestra frontera con Marruecos es frontera exterior de la Unión Europea.

Por tanto, FRONTEX puede actuar aquí.

Es más: FRONTEX ya está aquí.

Desde el 10 de junio y hasta el 2 de septiembre se desarrolla la operación MINERVA 2026, dirigida por la Policía Nacional junto con FRONTEX en los puertos de Algeciras, Tarifa y Ceuta. Participan en ella hasta 137 expertos procedentes de quince Estados europeos, especializados, entre otras materias, en control fronterizo, documentación, entrevistas y lucha contra la delincuencia transfronteriza.

Es decir, mientras la situación en nuestra frontera con Marruecos se agravaba progresivamente, FRONTEX tenía ya personal desplegado en Ceuta.

Pero estaba en el puerto.

Y aquí comienza lo difícil de explicar.

Los ceutíes conocemos perfectamente los controles que debemos superar cuando queremos desplazarnos a Algeciras. Aunque viajemos desde territorio español hacia territorio español, la singularidad del régimen Schengen de Ceuta determina la existencia de controles documentales.

Podemos comprender su fundamento jurídico.

Lo que resulta bastante más difícil de comprender es que dispongamos de una agencia europea especializada en fronteras, que esa agencia tenga efectivos desplegados físicamente en nuestra ciudad y que, mientras se produce una presión extraordinaria sobre la frontera exterior con Marruecos, su despliegue permanezca circunscrito al puerto.

¿Por qué?

La primera explicación podría ser que FRONTEX carece de competencias para intervenir.

No es cierto.

El Reglamento de la Unión Europea que regula la Agencia contempla expresamente operaciones conjuntas e incluso las denominadas intervenciones fronterizas rápidas cuando un Estado miembro se enfrenta a una situación que exige un refuerzo urgente de una de sus fronteras exteriores.

FRONTEX puede reforzar a las autoridades españolas en el control y vigilancia de la frontera, aportar personal especializado y medios técnicos y colaborar en determinadas operaciones de retorno, siempre dentro de las condiciones establecidas por la legislación europea y española.

Entonces, ¿por qué no estaba reforzando El Tarajal y la costa ceutí?

Aquí aparece una cuestión fundamental que probablemente muchos ciudadanos desconocen.

FRONTEX no decide por sí sola dónde desplegarse en España.

El Estado español debe solicitar la operación o el refuerzo correspondiente y acordar con la Agencia un plan operativo que determine dónde actuará, qué funciones desempeñará y con qué medios.

Esto cambia por completo la pregunta que deberíamos hacernos.

Durante estos días resulta fácil preguntarse dónde estaba Europa mientras se forzaba la frontera de Ceuta.

Pero Europa estaba aquí.

La pregunta correcta es otra:

¿Por qué España no utilizó los medios europeos disponibles precisamente donde más falta hacían?

Y lo sucedido el pasado 30 de julio hace la pregunta todavía más necesaria.

Mientras se estaban produciendo las entradas, la Comisión Europea manifestó públicamente su disposición a proporcionar a España apoyo adicional, incluida asistencia operativa a través de FRONTEX.

Europa ofreció ayuda.

Hasta el momento no consta públicamente que el Gobierno de España solicitara después una intervención fronteriza rápida de FRONTEX ni una ampliación extraordinaria de su despliegue hacia El Tarajal y la costa de Ceuta.

Conviene ser rigurosos.

No afirmo que España rechazara esa ayuda, porque no dispongo de un documento oficial que permita sostenerlo en esos términos. Afirmo algo mucho más sencillo: no consta públicamente que la solicitara. Por tanto, el Gobierno debería aclararlo.

Si España solicitó el despliegue extraordinario, dígase qué pidió y qué respondió FRONTEX.

Si FRONTEX se negó a proporcionar los medios solicitados, sepámoslo también.

Y si España no solicitó ese refuerzo, explíquese por qué.

Porque existe además una circunstancia difícil de pasar por alto.

Apenas cinco semanas antes de estos acontecimientos, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, presentaba la nueva estructura operativa de FRONTEX para España y Portugal afirmando que permitiría una respuesta europea más rápida y eficaz ante los retos migratorios y defendiendo la necesidad de trabajar en la prevención y no solamente en la reacción.

Cinco semanas después ocurrió lo que ocurrió en Ceuta.

¿Dónde estuvo esa prevención?

Aquí reaparece también, pero ya en su justa medida, la responsabilidad de la Delegación del Gobierno.

No corresponde al delegado decidir el despliegue de FRONTEX. Pero sí resulta razonable preguntarse si, conforme fue agravándose la situación, la Delegación trasladó a Madrid la necesidad de adoptar medidas extraordinarias y si entre ellas se contempló solicitar apoyo europeo.

Puede perfectamente ocurrir que así se hiciera y que la decisión adoptada en Madrid fuera otra.

Si fue así, también deberíamos conocerlo.

Porque no se trata de buscar un culpable antes de conocer los hechos. Se trata de algo mucho más elemental: determinar quién podía actuar, qué hizo y por qué se adoptaron unas decisiones y no otras.

Y existe finalmente una contradicción especialmente difícil de comprender desde Ceuta.

Un ciudadano español residente en nuestra ciudad puede encontrarse con controles asociados al régimen fronterizo cuando pretende embarcar hacia Algeciras. FRONTEX participa precisamente en una operación desplegada en nuestros puertos para reforzar el control fronterizo y combatir la inmigración irregular y la delincuencia transfronteriza.

Nada que objetar si esos controles son legalmente necesarios.

Pero ese mismo ciudadano tiene derecho a preguntar por qué los medios europeos destinados a colaborar en la protección de las fronteras exteriores no estaban reforzando precisamente aquella por la que acababan de entrar miles de personas.

Porque conviene recordar algo que a veces parece olvidarse.

La frontera Ceuta-Marruecos no es únicamente la frontera de Ceuta.

No es siquiera solamente la frontera de España.

Es frontera exterior de Europa.

Y Europa dispone de una agencia creada específicamente para ayudar a proteger esas fronteras.

FRONTEX estaba en Ceuta.

Europa ofreció reforzar su ayuda.

La normativa europea permitía solicitar una intervención extraordinaria.

Por tanto, ya no necesitamos preguntarnos dónde estaba FRONTEX.

Necesitamos que alguien responda a una pregunta bastante más sencilla:

¿Quién decidió que no estuviera donde hacía falta?

Juan José contreras

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