La Comisión Europea ha presentado una iniciativa para fortalecer la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, Frontex, a través de la creación de una «fuerza rápida de reacción». Este recurso busca optimizar la capacidad de la Unión Europea para responder con rapidez a situaciones de emergencia en sus fronteras, como la crisis registrada en Ceuta.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha enfatizado la necesidad de que Europa proteja sus fronteras y controle quién puede acceder y bajo qué condiciones. Para ello, se propone otorgar a Frontex mayores competencias y recursos, incluyendo asistencia a los Estados miembros en procedimientos de repatriación.
Aspectos claves de la propuesta desde Bruselas
La iniciativa de Bruselas establece que esta nueva «fuerza rápida de reacción» pueda estar desplegada en un máximo de 24 horas en la zona donde se requiera. Para alcanzarlo, se prevé un crecimiento progresivo del cuerpo permanente de Frontex, conocido como Standing Corps, hasta un total de 30.000 efectivos para 2041. Esta expansión contempla duplicar el número de agentes propios de Frontex, llegando a 6.000, además de los 7.000 oficiales aportados por los Estados.
Asimismo, se crearía una Reserva Europea de Fronteras y Retorno integrada por 17.000 guardias. Estos profesionales continuarían en sus destinos nacionales, pero estarían disponibles para desplazarse rápidamente a las fronteras exteriores cuando se precise.
Funcionamiento y metas de la fuerza rápida
La activación de esta fuerza sería a solicitud del Estado miembro afectado, similar al funcionamiento del Mecanismo de Protección Civil frente a desastres, donde el país requiere ayuda y Frontex interviene. El despliegue inicial sería por un período máximo de un mes, seguido de una evaluación de la situación.
Otra parte importante de la estrategia es que Frontex podría encargarse de organizar y llevar a cabo operaciones de retorno desde terceros países, siempre dentro de acuerdos formales de la UE y respetando los derechos fundamentales. Esta medida está vinculada con la gestión de centros de detención de migrantes, que queda bajo la responsabilidad de los gobiernos nacionales.
Magnus Brunner, comisario europeo de Interior y Migraciones, ha señalado que la política migratoria vigente muestra resultados positivos, con una reducción de entradas ilegales y un incremento en las repatriaciones. Con esta iniciativa, Bruselas pretende que Frontex asuma un rol principal en las operaciones de retorno dentro de la UE.


