El ministro del Interior realiza su segunda visita a la ciudad tras la crisis migratoria del 30 de julio: promete el retorno de unos 5.000 marroquíes y el envío de una UPR, mientras alaba la «complicidad y lealtad» del país vecino.
Este jueves, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, regresó por segunda vez a Ceuta en un plazo de 15 días tras los incidentes ocurridos el 30 de julio, cuando miles de personas entraron de modo irregular por la frontera. Durante su intervención, Marlaska presentó un conjunto de medidas inmediatas que incluyen aumento de fuerzas policiales y aceleración de los procesos de devolución, sin hacer ningún reproche público a las autoridades marroquíes por el control fronterizo.
Marlaska manifestó que Ceuta aún no ha recuperado la normalidad habitual, aunque valoró la actitud de los residentes ante lo que describió como un suceso «extraordinario y excepcional»:
“Aún estamos en proceso de alcanzar la normalidad razonable que todavía no existe hoy. Reconozco el esfuerzo que están haciendo los ceutíes y el Gobierno de España ha estado y continuará trabajando para revertir esta situación”.
Plan de emergencia: 5.000 devoluciones y advertencia clara
El Ministerio calcula que en Ceuta siguen unas 5.000 personas en situación irregular y se han registrado 1.898 menores. Para gestionar esta situación, se ha activado un plan de choque desde las instalaciones del Tarajal y el CATE (Centro de Atención Temporal de Extranjeros):
- Aceleración de procedimientos: Personal de la Oficina de Asilo y Refugio trabaja en el lugar. Más de 500 expedientes, la mayoría denegados, ya han sido resueltos para agilizar los retornos.
- Deportaciones por delitos: Se ha solicitado al poder judicial la expulsión inmediata de migrantes que hayan cometido delitos, a petición del Ministerio.
- Advertencia directa: Frente a convocatorias en redes sociales para entradas masivas el 15 de agosto, Marlaska emitió un mensaje contundente: “Ninguna persona que intente entrar irregularmente permanecerá en Ceuta, ni se trasladará a la península ni obtendrá regularización. Están poniendo en riesgo su vida sin motivo”.
Incremento de fuerzas policiales en la zona
Sobre los recursos, el ministro detalló que la plantilla actual suma 880 policías nacionales (270 más desde el inicio de la crisis) y 714 guardias civiles (con cerca de 200 agentes adicionales).
Además, se incorporará de inmediato una nueva unidad de la UPR (Unidad de Prevención y Reacción) con 45 policías, junto con un refuerzo de 20 agentes en la Brigada de Extranjería y Fronteras para acelerar la tramitación de las solicitudes de asilo.
Sin críticas a Rabat pese a la presión en la frontera
Aunque se le preguntó repetidamente sobre la responsabilidad de Marruecos en las fallas de control del día 30, el ministro se mostró firme en la defensa de la relación diplomática con el reino alauí, describiendo la cooperación bilateral como «ejemplar»:
“Desde el inicio he constatado cómo se ha consolidado una relación basada en la confianza y la lealtad. Gracias a esta colaboración hemos desarticulado numerosas redes de tráfico de personas y llevado a cabo un trabajo fundamental en materia antiterrorista”.
Sobre su ausencia en las comparecencias mencionadas en el Senado, Marlaska explicó que su agenda priorizó la gestión de esta emergencia social y de protección civil, asegurando que el Gobierno dará cuentas ante el Congreso de los Diputados en las fechas previstas.


