Dos semanas después del comienzo de la crisis, miles de personas siguen recorriendo la ciudad. Los residentes de zonas periféricas como el Polígono o Loma Colmenar reportan una tensión difícil de soportar y solicitan una mayor presencia policial tras una madrugada con episodios de violencia extrema.
A quince días del inicio de la crisis migratoria, la situación en las calles de Ceuta ha llegado a un nivel crítico. Durante la madrugada del jueves se produjo una de las jornadas más complicadas en la ciudad autónoma desde el 30 de julio pasado, con diversas peleas, agresiones con armas blancas y enfrentamientos físicos entre grupos de migrantes distribuidos en diferentes barrios. Esta realidad ha provocado un ambiente de inseguridad sin precedentes que mantiene a los vecinos en constante preocupación.
Los episodios más graves tuvieron lugar mayormente en las zonas periféricas como el Polígono Virgen de África, El Morro, Loma Colmenar, El Recinto, Hadú y Mixto. En estos lugares se vivieron enfrentamientos intensos donde se emplearon armas blancas, causando varios heridos. Entre los hechos más serios destacan los ocurridos cerca del acuartelamiento González Tablas, donde una persona fue lesionada con un arma blanca en un costado.
La desesperación de los habitantes fue tal que algunos lanzaron cubos de agua desde sus ventanas para intentar dispersar los altercados que se extendían por las calles.
“Por las noches la situación es insostenible. Se producen peleas, gritos y hay grupos grandes en la entrada de nuestros portales. Hemos tenido que modificar nuestras costumbres y evitamos salir después del anochecer por temor”, comentan vecinos de las áreas afectadas.
Más de 10.000 personas en la vía pública y agravamiento de la convivencia
A pesar de los procedimientos de retorno y los anuncios oficiales sobre salidas voluntarias hacia Marruecos, las estimaciones de los residentes y los informes en sitio señalan que más de 10.000 personas continúan desplazándose por la ciudad sin acceso a alojamiento ni recursos básicos. La carencia de infraestructura adecuada para atender a esta cantidad de población ha provocado:
- Uso de espacios públicos: Numerosas personas permanecen durante la noche en portales, parques y áreas comunes.
- Problemas de higiene: Se acumulan desperdicios y se observa un deterioro evidente en la convivencia vecinal de las zonas periféricas.
- Percepción de abandono: Los ciudadanos señalan la discrepancia entre el discurso oficial de «normalización» y la realidad de episodios violentos tras el anochecer.
Petición de medidas urgentes para evitar que la crisis se agrave
Los colectivos vecinales han solicitado con urgencia a la Delegación del Gobierno, a la Ciudad Autónoma y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que establezcan un dispositivo permanente de vigilancia y patrullaje intensivo en las zonas con mayor incidencia de conflictos.
Aunque reconocen la gran vulnerabilidad de los migrantes en situación de calle, insisten en que la atención humanitaria debe realizarse en espacios cerrados y adecuados, para evitar que la carga de la crisis recaiga directamente sobre las comunidades residentes en Ceuta.


