ANDORRA – La dinámica laboral dentro del mundo de los principales creadores de contenido vuelve a ser objeto de debate. Satu, antiguo cámara de TheGrefg, ha reabierto la controversia al denunciar públicamente la falta de un contrato estable durante su colaboración con el streamer murciano, con una frase que ha resonado ampliamente: “¿Para qué un contrato para tu cámara si puedes comprarte un Goku de dos metros?”.
De repartidor de Glovo a cámara destacado
Según relata Satu, la realidad laboral tras las cámaras de uno de los creadores de contenido en español más reconocidos era muy distinta a la imagen de éxito que se mostraba. El excámara señala que no tenía estabilidad financiera y que la situación le afectó de forma significativa a nivel personal.
- Multitrabajo por necesidad: Satu indica que, mientras colaboraba con el murciano, también debía trabajar como repartidor de Glovo en Andorra para poder cubrir sus gastos.
- Consecuencias en su salud mental: El extrabajador revela que esta experiencia le obligó a buscar ayuda profesional: «¿Para eso me sirvió trabajar con TheGrefg, para tener que acudir a terapia psicológica y ocuparme de mi salud mental?».
- Cuestionamiento del gasto: El denunciante señala que se priorizaron adquisiciones de objetos de lujo y decoración para el estudio antes que formalizar su situación laboral.
Respuesta de TheGrefg: «Era un trabajo freelance sin exclusividad»
TheGrefg respondió en sus redes sociales, negando cualquier tipo de irregularidad y aclarando que la relación profesional era externa.
“Satu trabajaba como cámara freelance, lo llamaba según necesitaba sus servicios y le pagaba por ello, sin exclusividad”, explicó el streamer. Además, cuestionó que las críticas surjan tres años después de finalizar la colaboración.
Opiniones divididas en la comunidad
Este asunto ha generado opiniones encontradas dentro del colectivo de creadores:
- Mordex (exeditor): Salió en defensa de TheGrefg, indicando que era “con diferencia” quien mejor remuneraba y el más organizado entre sus clientes. Argumenta que, al tratarse de trabajo autónomo para varios creadores, no tiene sentido exigir un contrato fijo.
- Críticas en redes: Muchos usuarios han recordado otras controversias relacionadas con el streamer, como un conflicto inmobiliario con una persona mayor en Andorra o las críticas por sus sorteos pagados.
Este caso refleja la creciente tensión en la industria del streaming respecto a la profesionalización de los equipos que sostienen las grandes producciones, como editores, cámaras y diseñadores.


