El pasado 5 de agosto, una etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX impactó en la superficie lunar, provocando una marca visible que fue captada en imágenes antes y después por la sonda surcoreana Danuri.
Este fragmento, que mide cerca de 12 metros de largo y pesa cinco toneladas, chocó contra la Luna a una velocidad aproximada de 8.700 kilómetros por hora.
La NASA confirmó el impacto, aclarando que no representó ningún riesgo para la Tierra ni para las misiones que se encuentran en órbita o sobre la Luna.
Danuri capturó imágenes del área antes y después del impacto
La misión Danuri se situó en una posición óptima para observar el suceso.
Meses antes, el Instituto de Investigación Aeroespacial de Corea (KARI) fue informado sobre la posibilidad de que la etapa del Falcon 9 colisionara con la Luna.
Tras confirmar que la trayectoria de los restos no amenazaba la sonda, el equipo se percató de que Danuri pasaría justo por encima del lugar previsto para el impacto.
Por ello, prepararon sus cámaras para tomar imágenes previas y posteriores a la colisión.
El impacto se produjo el 5 de agosto
El choque ocurrió el 5 de agosto a las 08:34 horas, hora peninsular española.
Media hora antes, Danuri empezó sus observaciones y llevó a cabo ocho sesiones para monitorizar posibles alteraciones en la superficie lunar.
Una imagen clave fue capturada alrededor de las 08:00 horas, poco antes del impacto, mientras que una segunda fotografía del mismo sector se tomó alrededor de las 10:00 horas.
La comparación de ambas imágenes muestra una diferencia claramente identificable.
Se observa una nueva zona oscura en la superficie lunar
Según Moon-Jin Jeon, investigador relacionado con las operaciones de Danuri, la segunda foto revela una zona oscura que no estaba presente antes del impacto.
Las imágenes también indican trazas de material desplazado alrededor del lugar de colisión.
Este cambio facilita a los científicos analizar cómo un objeto de varias toneladas impacta y modifica la superficie lunar a alta velocidad.
Además, las fotos han permitido verificar que los sistemas de Danuri siguen funcionando bien tras casi tres años de misión.
Motivos por los que el cohete impactó en la Luna
La etapa formaba parte de un Falcon 9 empleado en 2025 para lanzar varias cargas, incluyendo el módulo lunar Blue Ghost 1 de Firefly Aerospace, en el marco del programa Commercial Lunar Payload Services de la NASA.
Inicialmente, no estaba previsto que esta parte del cohete terminara en la superficie lunar.
La NASA explicó que fuerzas combinadas de actividad solar y gravedad modificaron gradualmente la trayectoria de los restos, dirigiéndolos a la Luna.
Como la etapa estaba inactiva, no emitía señales que permitieran seguir con exactitud su posición.
Por ello, los expertos calcularon su trayecto mediante observaciones ópticas.
El impacto no representó amenaza para otras misiones
La NASA indicó que la colisión no afectó ni a la Tierra ni a las misiones científicas activas en órbita lunar o sobre la superficie.
Previo al impacto, KARI evaluó la posibilidad de riesgo para Danuri y descartó cualquier peligro.
La sonda pudo seguir operando con normalidad tras realizar las observaciones.
Investigación del material desplazado
Más allá de las imágenes, este choque representa una oportunidad para estudiar la reacción del suelo lunar ante el impacto de un objeto masivo.
KARI planea compartir los datos obtenidos por Danuri con investigadores internacionales.
Además, estas observaciones podrán combinarse con las captadas posteriormente por el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA.
La combinación permitirá analizar la forma del área golpeada, la dispersión de materiales y las modificaciones en el terreno.
Un accidente transformado en estudio científico
Aunque no planeado como tal, la existencia de imágenes previas y posteriores al impacto facilita obtener datos relevantes sobre la Luna.
Los científicos podrán examinar el movimiento del regolito y las características de un impacto provocado por un objeto artificial pesado.
Este evento convierte un accidente orbital en una oportunidad para entender mejor la dinámica de los materiales que cubren la Luna.


