Se cumplen diez años desde la llegada inesperada de Luhay Hamido a la presidencia, impulsando un rápido ascenso desde la Tercera RFEF hasta la Segunda División basado en la eficiencia y la identidad.
CEUTA.– El 17 de mayo de 2016 es una fecha clave para la AD Ceuta FC, pues marcó un cambio significativo en su historia reciente. Hace exactamente diez años, Luhay Hamido tomó el control de un club que en ese momento competía en la Tercera División. Tras una década, y bajo el lema popular de su afición, “No Luhay, no parthy”, el club se ha establecido como un símbolo de unión entre las cuatro culturas de la ciudad (cristiana, musulmana, hebrea e hindú), y celebra su consolidación en el fútbol profesional después de varios años de intensa competición.
La llegada de Hamido al palco del estadio Alfonso Murube se debió a circunstancias personales. Después de que su padre sufriera un grave accidente, el ceutí solicitó una excedencia en Madrid, donde trabajaba como analista de riesgos en el Ministerio del Interior tras completar sus estudios en Criminología. De regreso a su ciudad natal para apoyar a su madre, apareció la oportunidad de sustituir a Pepe Gil, el anterior presidente, quien estaba agotado por la gestión del club. Junto al exfutbolista Nayim, ahora en la dirección del fútbol base, Hamido diseñó un proyecto estratégico desde la base.
Un enfoque científico aplicado al fútbol: El análisis de riesgos
El éxito de su gestión se fundamenta en la aplicación de sus conocimientos profesionales al deporte. «Lo primero que hice fue realizar un análisis de riesgos considerando las posibilidades, posiciones y consecuencias relacionadas con lo que podía controlar y lo que no», comenta Hamido sobre su método. Su modelo ha consistido en mantener una estructura económica austera para destinar todos los recursos a formar plantillas competitivas, con una meticulosa precisión en el scouting y la gestión financiera.
Actualmente el club cuenta con un límite salarial establecido por LaLiga de 6,91 millones de euros y un presupuesto estimado de diez millones para la temporada de diez meses. El presidente mantiene una estricta política de optimización: “Si es posible reducir el gasto mensual de un millón a 900.000 euros mediante patrocinios y reducción de salarios, al final de la temporada se ahorra un millón para mejorar la plantilla en la siguiente campaña”. Esta estrategia ha guiado al equipo desde sus inicios en categorías regionales.
Un historial destacado y el “Ferguson del Murube”
En términos deportivos, la última década ha sido notable: tres ascensos en cuatro años que llevaron al club de Tercera a Segunda División, la permanencia en Primera RFEF tras remontar 14 puntos de desventaja, la clasificación hasta octavos de final en la Copa del Rey ante el FC Barcelona, además del ascenso del filial a Tercera RFEF y los logros del equipo femenino en la máxima categoría Iberdrola.
El entrenador José Juan Romero ha sido fundamental en estos avances, a quien Hamido describe como el “Ferguson del Murube”. El presidente ya había previsto su incorporación tras seguir su trayectoria en el Gerena y en el Betis Deportivo, uniendo esfuerzos para afianzar el crecimiento deportivo del club.
Perspectivas: Estabilidad y modernización del Murube
Tras haber consolidado la permanencia en el fútbol profesional, el objetivo de Luhay Hamido no es una rápida subida a la Primera División, sino fortalecer las bases del club y adaptar sus infraestructuras a los estándares exigidos por LaLiga.
El presidente reconoce las limitaciones actuales del estadio: “No sería posible jugar en el Murube en Primera División; tendríamos que hacerlo en Cádiz”. Por ello, el plan a medio plazo se centra en la mejora estructural, con un horizonte de “dos o tres años” trabajando junto a las instituciones de la Ciudad Autónoma, para que el Alfonso Murube pueda acoger encuentros en la máxima categoría.


