En la última sesión del juicio relacionado con la «Operación Kitchen», la atención se centró en Sergio Ríos, quien fue chófer cercano a Luis Bárcenas. Tanto el extesorero del Partido Popular como su esposa, Rosalía Iglesias, expresaron ante la Audiencia Nacional el pesar por la traición de quien fue depositario de su confianza y secretos personales, y que terminó colaborando con una red de espionaje vinculada a fuerzas policiales.
Una confianza profunda quebrantada
Los Bárcenas destacaron durante su testimonio que Ríos «era como un miembro más de la familia», resaltando la estrecha relación que mantenía con su círculo más próximo. Esta confianza implicaba no solo su función de conductor de la familia, sino también un acceso especial a documentos delicados y al día a día de la pareja en un momento en el que se sentían presionados por la justicia y su propio partido.
Según se detalló en el juicio, la supuesta red Kitchen —originada probablemente desde el Ministerio del Interior bajo la administración de Mariano Rajoy— identificó a Ríos como la pieza clave. Fue reclutado como informante mediante fondos reservados y con la concesión de una plaza en la policía, facilitando así el robo de documentos que presuntamente implicaban a dirigentes del PP en la contabilidad oculta del partido.
Modificación en la conducta y sustracción de pruebas
Rosalía Iglesias relató un cambio evidente en la conducta de Ríos tras la entrada en prisión de Bárcenas. Fue entonces cuando se intensificaron la vigilancia y el control alrededor de la familia. El extesorero mantuvo que una grabación incriminatoria, en la que supuestamente se oía a Mariano Rajoy eliminando evidencias de la «caja b», le fue «sustraída».
El núcleo de las cloacas del Estado
Los testimonios de los Bárcenas respaldan la línea de la Fiscalía que sostiene la existencia de una operación secreta y paralela diseñada para proteger al PP frente a las denuncias sobre la trama Gürtel. Su declaración ilustró la exposición a la vulnerabilidad que sufrieron cuando su colaborador más cercano fue captado por las denominadas «cloacas del Estado».
El juicio seguirá en los próximos días, donde se prevé que la atención se dirija hacia los máximos responsables políticos de la época, con especial interés en las declaraciones que puedan ofrecer figuras como el expresidente Rajoy ante la Audiencia Nacional.


