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España avanza hacia la eliminación de la hepatitis C: el desafío es identificar a quienes desconocen su infección

Desde 2015, España ha tratado a más de 177.000 personas con antivirales de acción directa y mantiene una de las tasas más bajas de hepatitis C activa a nivel mundial. El próximo reto para erradicar esta enfermedad como problema de salud pública es diagnosticar a quienes aún no saben que están infectados y reinsertar en el sistema sanitario a aquellos pacientes que dejaron el seguimiento clínico.

España tiene la posibilidad real de erradicar la hepatitis C como un problema de salud pública antes del año 2030. Los datos oficiales recientes ponen de manifiesto los logros tras una década de tratamientos, detección y coordinación sanitaria, aunque advierten que la fase final será probablemente la más complicada.

Entre enero de 2015 y diciembre de 2025, 177.276 pacientes han recibido antivirales de acción directa en España. El 94,72 % alcanzó una respuesta viral sostenida a las doce semanas después de concluir el tratamiento, que es el parámetro utilizado para confirmar la curación de la infección.

La Organización Mundial de la Salud indica que estos fármacos permiten curar a más del 95 % de los afectados por hepatitis C. Son tratamientos orales, de corta duración y con menos efectos secundarios en comparación con terapias anteriores.

Una infección que puede progresar sin mostrar síntomas

La hepatitis C es una infección causada por un virus que daña el hígado. Puede manifestarse de forma aguda o evolucionar hacia una enfermedad crónica que puede derivar en cirrosis, cáncer hepático y otras complicaciones graves.

Uno de los principales obstáculos para erradicarla es que muchas personas no presentan síntomas durante años. Esto permite que el virus cause daños hepáticos progresivos de forma silenciosa hasta alcanzar fases avanzadas.

El virus se transmite fundamentalmente a través del contacto con sangre infectada, como al compartir material para inyección o emplear instrumental no debidamente esterilizado. También puede propagarse mediante determinadas prácticas sexuales que impliquen contacto con sangre. No se contagia mediante abrazos, besos, compartir alimentos o el contacto cotidiano con personas infectadas.

A diferencia de la hepatitis B, no existe actualmente una vacuna eficaz contra la hepatitis C. Por ello, la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso inmediato al tratamiento son las principales medidas para frenar su transmisión y evitar lesiones irreversibles.

España ha reducido la hepatitis C activa al 0,14 %

La prevalencia estimada de hepatitis C activa en España fue del 0,14 % en 2022. Al excluir grupos con mayores riesgos o exposiciones, esta cifra se reducía al 0,12 % en la población general.

Estos datos sitúan al país en una posición avanzada, aunque la enfermedad no ha desaparecido. El informe de indicadores del Ministerio de Sanidad de julio de 2026 estima que 15.856 personas con hepatitis C activa no estaban diagnosticadas, basado en datos de 2019. En aquel entonces, la proporción no diagnosticada se calculó en torno al 29 %.

Por ello, no es correcto afirmar que la mayoría de las personas infectadas desconozcan su condición, pero sí que existe un grupo significativo que permanece sin detectar. A esto se añaden pacientes diagnosticados previamente pero que no iniciaron el tratamiento o abandonaron el seguimiento clínico.

El último gran desafío: localizar a los pacientes

En las primeras etapas del Plan Estratégico para la Hepatitis C, el esfuerzo se centró en garantizar el acceso universal a los antivirales y tratar a los pacientes ya conocidos.

Actualmente, la estrategia debe ser más activa para localizar casos no diagnosticados, revisar registros con resultados previos positivos y recuperar a quienes no llegaron a consulta especializada o no iniciaron el tratamiento.

La Guía de cribado del Ministerio de Sanidad recomienda realizar pruebas priorizando a personas con factores de riesgo y grupos vulnerables. Se busca conectar cada diagnóstico con el seguimiento clínico para evitar que el paciente se pierda entre la prueba inicial, la confirmación y el inicio del tratamiento.

Qué implica el diagnóstico de hepatitis C en un solo paso

Una herramienta clave es el diagnóstico en un solo paso. Cuando la primera prueba detecta anticuerpos del virus, se utiliza la misma muestra para comprobar automáticamente si la infección está activa.

Este método evita que el paciente tenga que volver para una segunda extracción y reduce el riesgo de abandono antes de obtener un diagnóstico definitivo.

El informe de seguimiento de Sanidad de julio de 2026, con datos de 2024, indica que las 15 comunidades autónomas que respondieron disponen de este diagnóstico, aunque con variaciones en la cobertura. Aragón y Navarra reportaron una cobertura del 100 %, mientras que Andalucía, Baleares, Canarias, Galicia y Murcia superaron el 95 %.

Revisiones en historias clínicas para recuperar casos

Otra medida es examinar los registros clínicos para identificar a pacientes con pruebas positivas que no tuvieron seguimiento ni iniciaron tratamiento.

Doce territorios indicaron realizar algún tipo de búsqueda activa, aunque la cobertura y periodicidad no son uniformes en todo el país.

El informe destaca áreas de mejora: solo Aragón, Madrid y Murcia cuentan con alertas en la historia clínica electrónica que recuerdan la realización del cribado. Once comunidades aplican medidas para simplificar la atención y evitar derivaciones múltiples.

Estos datos evidencian que España cuenta con las herramientas necesarias, pero debe asegurar su implementación uniforme en todo el territorio.

Facilitar el acceso a pruebas para colectivos vulnerables

La fase final para eliminar la enfermedad requiere alcanzar a grupos con dificultades para acceder a centros sanitarios, como personas sin hogar, consumidores de drogas inyectadas, internos en prisiones y pacientes en situaciones vulnerables.

Pruebas rápidas, equipos móviles, programas comunitarios y la posibilidad de diagnosticar y tratar fuera de hospitales tradicionales pueden aliviar estas barreras.

La OMS recomienda simplificar y descentralizar la atención, capacitando a profesionales para realizar pruebas y seguimiento en atención primaria, centros de reducción de daños y penitenciarías.

La meta global para 2030

La OMS aspira a eliminar las hepatitis virales como amenaza para la salud pública en 2030. Los objetivos incluyen reducir un 90 % las nuevas infecciones crónicas y un 65 % las defunciones asociadas. En Europa, se busca diagnosticar al 90 % de los infectados y tratar al 80 % de quienes lo necesiten.

El Día Mundial contra la Hepatitis, celebrado cada 28 de julio, lleva en 2026 el lema “Hepatitis: derribemos las barreras”, con el fin de eliminar obstáculos para prevenir, diagnosticar, tratar y atender a los afectados.

España ha demostrado capacidad para tratar y curar la hepatitis C a gran escala. El éxito definitivo dependerá de localizar a quienes aún no están diagnosticados, reducir desigualdades territoriales y garantizar que ningún resultado positivo quede sin seguimiento.

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